jueves, 16 de septiembre de 2010

MORIRIA POR VOS







"Como Nicolas Cage en Leaving Las Vegas, veo caer la nieve en la hierba, un robinson en una isla desierta..." así se sentía María después de la discusión con su padre. Con ganas de desaparecer de esta maldita ciudad y encontrar un sitio donde nadie la encontrara. Mejor sería abandonarse a una noche de desenfreno por la movida madrileña y coger un buen pedo, de esos que hacen historia.

Por eso el estupor de un choque a tres bandas, como si fuera una exquisita jugada de billar, le causó bastante más impresión que a sus dos compañeros de encuentro. " ¿ Quién es este chico?, ¿ Es amigo de Mara?", dos preguntas rápidas asaltaron su cabeza de inmediato.

Mara era la menos sorprendida de los tres, había oído aquella preciosa canción de Coldplay desde lejos. Lo que no sabía es que la persona que portaba la música se quedaría tan cerca de ella. Él, sin embargo, no dejaba de dar muestras de la agradable sorpresa con la que se había topado. Fue escuchar una canción que habla sobre ojos verdes y encontrarse los más bellos que había visto desde hacía mucho tiempo.

Durante unos segundos no volvieron a hablar. Necesitaban digerir algo tan fortuito que parecía tocado por una varita mágica. María fue de nuevo la encargada de romper la magia del momento:
- ¿Qué sabes de Ruth, Mara?- preguntó como queriendo pasar a otra cosa.
- Me ha mandado un mensaje cuando salía de la parada de metro, un lacónico " No puedo ir, mañana te cuento "- Mara en ese momento se percató de que el chico del mp3 seguía mirándola con cara de embobado.
- ¿ A ti qué te pasa?, ¿ Se te ha comido la lengua el gato?- le preguntó Mara, nerviosa por momentos.
- ¡Es increíble!, un encuentro así no puede ser por casualidad. Esto quiere decir algo, estábamos predestinados a encontrarnos en esta noche.- los ojos se le iluminaron al terminar la frase.

Mara y María se quedaron mirándose la una a la otra. Algo se transmitieron en ese momento, una especie de aprobación a lo sucedido, aunque sus caras parecían más de resignación que de otra cosa.

- Chicas, ¿Qué os parece si nos vamos los tres juntos por ahí?, yo he quedado en Malasaña con un amigo, pero me ha dicho que se va a retrasar un par de horas. ¿Vamos a cenar a algún sitio de momento?
- Bueno, a mi me parece un poco precipitado. Ha sido una bonita casualidad, pero no quiere decir nada más- Mara era reacia en principio a irse con este chico, no fue suficiente que le aludiera sobre sus preciosos ojos verdes. Le pareció algo pretencioso y ventajista el comentario. Aún así, veía algo atractivo en él. No solo por su cuerpo fibroso y sus ropas casuales, sino por la frescura y simpatía que había transmitido desde el primer momento.
María intervino de manera contudente y decidida, como era ella. - Yo creo que es una buena noche para explorar y dejarnos llevar un poco por lo desconocido, y tú eres precisamente eso, un desconocido.-
- Se agradece la confianza, aunque desconocido como mucho puede ser un nick del chat, me llamo Hector y vosotras, mis queridas compañeras de la noche, sois...
- Mara y María, contesto esta última. Siempre acostumbrada a llevar la voz cantante y proteger a su amiga.
" Vaya San Bernardo, no me va a dejar acercarme a Miss Ojos Verdes", pensó Hector en ese momento.
- Yo me sé un sitio que ponen comida Egipcia, está bastante bueno todo y por buen precio, además puedes comer en plan informal, sin necesidad de sentarte con un mantel.- Mara quería demostrar que ella también tenía iniciativa, María no era la única en alzar la voz y tomar el timón.
- Marita, esa es una pero que muy buena idea- María dio su consentimiento.
- Pues no se diga más señoritas, ¡ en marcha!-
Hector se adelantó un poco creyendo que sus dos amigas le seguian, al girar la cabeza tras unos metros andados, comprobó que no era así. Ellas se habían quedado mirándole y riéndose a carcajada limpia.








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