jueves, 19 de julio de 2012

EL MATRIX FINANCIERO NEOLIBERAL









Os voy a relatar en este blog algunas de las experiencias personales y profesionales de un humilde economista y empleado de banca. Cuando estaba en la carrera de Económicas, donde triunfaban las tesis y posturas neoliberales, allá por los primeros años de la primera década de los 2000, los principales y exitosos postulados teóricos imperantes eran todos aquellos provenientes de la maravillosa escuela economista de Chicago, con el totem Milton Friedmann a la cabeza. Keynes era poco menos que un fracasado porque había llegado a un punto sin retorno a través de las políticas de la demanda en situaciones de crisis: paro e inflación- crecimiento excesivo de los precios, que no se corresponde con una saturación de la oferta ante la creciente demanda, sino que se produce en una situación de fuerte depresión de la demanda frente a una actividad productiva deteriorada y en desempleo de sus recursos.-

Nadie se acordaba ya que fue el principal inspirador de la política de recuperación económica tras el crack bursatil de 1929 conocida como New Deal, una política de crecimiento impulsada por la recuperación de la oferta y la demanda a través de fuertes gastos públicos en infraestructuras, investigación y desarrollo y sectores estratégicos en expansión como la industria del automóvil que provocasen un incremento notable del empleo que sostuviese con futuros superavits de las cuentas públicas los primeros deficits financiados con la inyección de dinero de la reserva federal mediante la compra de bonos y letras del tesoro americano.
Esto complementado con leyes reguladoras del entorno de Wall Street que favoreciesen la compartimentalización de las inversiones financieras para evitar el riesgo de contagio de las inversiones especulativas sobre el reto del dinero invertido en el parqué neoyorquino.

La crisis de 1973, sustentada por el empleo de un recurso no renovable como era el petróleo y decisivo consumo intermedio en la economía mundial, hizo que ocupasen los primeros puestos de los púlpitos de la economía mundial un grupo de jóvenes talentos con aire arrogante y mucha ambición, que con la teoría y el desarrollo profesional de Friedmann, proclamaron que las políticas de demanda y gasto público no eran suficientes para reflotar economías en situación de estanflación. A partir de ahora, la política monetaria y los tipos de cambio serían vitales para potenciar la balanza de pagos, el consumo, la inversión interna y la atracción de inversiones amparadas en la creciente globalización de los mercados y difusión de manera racional y eficiente de las nuevas tecnologías, el capital financiero y la mano de obra cualificada. Unas reglas del comercio internacional más justas, la subida al altar teórico de las expectativas racionales de todos los agentes del sistema económico y la creencia radical de que el gasto público debería ser arrinconado por una política fiscal de carácter testimonial que lograse la menor interferencia posible en el mercado en la asignación eficiente de bienes, servicios, capital y trabajo.

Esta son las tesis por las cuales un grupo de economistas a partir de mediados de los 70, tomó las riendas del mundo académico mundial de esta ciencia social, que recordemos, por la definición que Inmaculada Cebrián, mi profesora de Microeconomía, me contó en mi primer día de clase, donde estaba más interesado en ver algunos bellos traseros y escotes, consiste en la: " Ciencia que estudia la asignación eficiente de recursos escasos que poseen usos alternativos".

En las aulas españolas de Economía también hemos estado estudiando muchas cosas interesantes: la Teoría del Caos en Economía para explicar la rápida difusión de los Shock bursátiles en los países del sudeste asiático mediante ecuaciones diferenciales, la influencia de las externalidades negativas y positivas en las tomas de decisiones sobre la maximización del bienestar colectivo en Hacienda Pública, vitales para la evaluación óptima del coste de los impuestos sobre la utilidad general de la población, la teoría de mercados para explicar por qué es tan difícil alcanzar la competencia perfecta en un mercado de bienes no homogéneos y varios competidores, con la fascinante teoría del Dilema del Prisionero de John Forbes Nash, las teorías del valor de los bienes y servicios engendradas a lo largo de la historia por los principales economistas en tiempos preteritos- La mano invisible de Adam Smith o la Teoría de la Utilidad de Jeremy Bentham- o todo el fascinante campo de la economía del desarrollo y sostenible con el estudio de la fuga de talentos de los paises subdesarrollados, algo que puede empezar a pasar aquí en España, o el reparto asimétrico de las ganancias del comercio internacional a favor de los paises más poderosos a pesar de las ventajas competitivas de algunos paises menos desarrollados a través de las reglas de competencia desleal como el Dumping Social.

Todas estas cosas, las aprendi a lo largo de años, pero al entrar a estudiar esta carrera, tenia la visión que la gente tiene en la actualidad de la economía, la que por desgracia han tratado de inculcar y absorber las áreas de economía aplicada y macroeconomía de la universidad, es decir, la doctrina Neoliberal. Los economistas neoliberales, muchos de ellos formados en el prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusets, han reinado durante los últimos 25 años proponiendo lo que en realidad era un mundo virtual, una especie de Matrix económico y financiero.

Una economía aparentemente adalid de la libertad y basada en las decisiones individuales, con una mínima interferencia del estado a la hora de regular los mercados y basada en una máxima muy cuestionable a día de hoy: las expectativas racionales de los agentes económicos. Algo que el Matrix financiero se ha encargado de pervertir desde la base, desde la lactancia educacional de la población.
Uno se cree que es independiente y autónomo, que piensa y alimenta su cabeza todos los días, pero es difícil ser independiente cuando se nos inculcan una serie de valores desde la escuela. Aquellos valores basados en la competitividad "sana", aquella que nos dice que si repetimos curso no es para asentar unas bases que no hemos adquirido, sino que es un retraso y el quedarnos atrás con respecto a nuestros compañeros, siempre la mirada puesta en los demás, nunca en lo que nos pasa a nosotros mismos.
Hay que sacar buenas notas para ser el mejor de la clase, no para ser más sabio y por lo tanto más feliz, sino que hay que estar preparado para "luchar en este mundo". La vida como una lucha de supervivencia, no como un espacio de cooperación y realización. El sistema educativo norteamericano ha sido un claro exponente de esta perversión, donde si no eres el mejor no eres nadie. Si eres estudiante y no obtienes el rendimiento esperado te apartan y aislan. No es casualidad que hayamos asistido a fenómenos tan trágicos como la matanza del Instituto Columbine cercano a Denver o la más reciente en Noruega.
Este tipo de hechos muestran claramente lo condicionadas que se encuentran nuestras expectativas, deseos, incluso las opiniones más supuestamente racionales. De eso se encarga el matrix financiero, de viajar a lo más profundo de nuestro cerebro y manipular nuestros pensamientos y decisiones.

Afortunadamente no todo es oscuridad en la tierra de Sion, siempre quedan iluminados: los autores de la serie South Park eran dos chicos norteamericanos marginados por conflictivos y malos estudiantes en su etapa de High School. Grandes matemáticos como Einstein sufrieron suspensos como estudiantes, algunos fueron marginados por su enfermedad como John Nash, pero el talento siempre acaba saliendo a flote por muchos agentes Smith que haya.

Las expectativas racionales suponen en un sistema de competencia perfecta, basándose en la primera teoría de la economía moderna, la mano invisible de Adam Smith, que cada uno de nosotros, a la hora de tomar decisiones en materia económica, también vital porque la economía como ciencia social esta muy entroncada con la psicología y la filosofía, procuramos maximizar nuestro beneficio, es decir, alcanzar la mayor utilidad o disfrute posible al menor coste. De ahí que "el egoísmo individual fomente como una especie de mano invisible el bienestar común" en palabras textuales de Mr. Smith, el primer economista de la edad moderna a finales del siglo XVIII.
Lo que no quieren ver los economistas neoliberales es que nuestros pensamientos, ideas y muchos de nuestros sentimientos están condicionados por la sociedad en la que vivimos. Igual que en la etapa de los romanos no estaban mal vistas las torturas en el coliseo, incluso provocaba satisfacción ver como los cristianos morían a garras de los leones en el circo, hoy nos tapamos los ojos con la venda de nuestro modo de vida capitalista  y apenas sufrimos al contemplar que medio mundo tiene problemas serios de subsistencia.
La falta de conciencia de una economía basada en la competencia absoluta, en muchas ocasiones desleal para ser los mejores a cualquier precio, ignora la certeza de que vivimos en un mundo " con recursos escasos que poseen usos alternativos" como decía mi profe en mi primer día de clase.
Ya lo anticipaba Malthus, otro economista de la escuela clásica, en sus teorías sobre la escasez de alimentos en relación al crecimiento de la población mundial, aunque quiero creer que en la primera década del siglo XXI, se pueden ofrecer soluciones menos drásticas que las que él proponia: hambrunas, guerras, epidemias o la creación de guetos selectivos donde realizar genocidios controlados. No somos independientes, desde el momento en que todas nuestras decisiones de consumo se ven obligatoriamente condicionadas por un sistema en donde impera la competencia imperfecta, donde en muchas ocasiones no sobrevive el mejor preparado y más eficiente, sino el que llegó antes y tiene una serie de ventajas adquiridas producto de su economía de escala o el que es menos escrupuloso a la hora de producir y deslocalizar su planta, penalizar a los trabajadores o se encarga de poner barreras a la competencia y/o a la entrada en los mercados. Todo esto completado por un sistema de información asimétrica donde unos pocos poseen toda la información y otros muchos tienen que conformarse con recibirla de manera sesgada, controlada y manipulada.

Así nos encontramos con casas monotemáticas pero que parecen repúblicas independientes, hipermercados llenos de productos genéricos porque son más baratos y casi igual de buenos, teatros con nombres de compañías de telecomunicaciones y anuncios de coches en donde se nos insta a ser listos y comprar con las ventajas de un paraíso fiscal. Estas son algunas de las tristes consecuencias del sistema capitalista sobre la toma de decisiones individuales.
Poco a poco han ido calando algunas de las premisas de nuestro matrix financiero: no se trataba de tener un coche con un buen diseño a un precio adecuado, sino conducir todoterrenos de alta gama como si estuviésemos en el campo, pero en plena ciudad, ¡aunque son urbanos oye!

Un buen día fui a clase de macroeconomía en mi universidad y un entrañable profesor cometió la osadía de comentarnos que ¡alquilar una vivienda no era tirar el dinero!, nos explico que alquilar era disfrutar de la prestación de un bien como si fuese un servicio, tampoco era tirar el dinero ir al cine y no comprar la película. Ambas cosas nos reportan utilidad y esto tiene un valor intrínseco independiente de la propiedad del bien, por no hablar del coste de oportunidad de alquilar una vivienda en vez de comprarla. En un mercado bien regulado y no interesadamente especulativo por la matrix financiera, alquilar una vivienda, como en tiempos de mis abuelos, era sensíblemente más barato que comprar, por lo que ese excedente de ahorro se puede invertir en la alternativa más eficiente en términos de remuneración-Coste de Oportunidad- a la destinada a la compra de una vivienda.

Pero claro, los Neoliberales lo tenían bien pensado, las expectativas racionales sin duda contemplan que en los últimos 15 años no tener una vivienda en propiedad en España era ser un Don Nadie, además de no tener la oportunidad de especular con su precio y ganar una pasta sin apenas esfuerzo o saltar a una vivienda mejor. Una suerte de espiral perversa es para lo que nos sirven estos dos últimos ejemplos, que han incrementado exponencialmente el endeudamiento de las familias españolas hasta provocar situaciones trágicas como son los embargos y desahucios para intentar paliar una deuda hipotecaria muy superior al valor actual de unos pisos que estaban muy sobrevalorados por la competencia especulativa de todo el sistema.
Ya lo decía la canción de Lolita, Sarandonga, " Cuando yo tenía dinero me llamaban Don Tomás, ahora que no lo tengo me llaman Tomás na más"

Se trataba de dejar operar a un mercado sabio, eficiente, con plena libertad de entrada y salida en los mercados, con una contraprestación equitativa y real de los factores de producción, una adecuada redistribución de la renta, una maximización del bienestar colectivo a cambio de una minimización de los costes y las externalidades negativas- beneficios derivados de la actividad productiva de unos pocos, pero que generan unos costes que no son asumidos por los productores y que se reparten entre el resto de agentes del sistema; Ej: Burbuja Especulativa Inmobiliaria, Contaminación-

Pues nada de eso ha ocurrido: Lehman Brothers tuvo unos beneficios desorbitados-, en pocos años se multiplicaron por cinco- que hicieron quebrar a la principal aseguradora financiera de los EE.UU., AIG, y desencadenaron la pérdida de los ahorros de muchos norteamericanos, pérdidas privadas y malintencionadas que han sido sufragadas con gastos públicos.

El triunfo de Lehman Brothers y sus clubs de putas de reunión de empresa y sus megalómanos campos de golf está substentado en los valores y expectativas del ciudadano norteamericano medio: en la creencia de que lo mejor que le puede pasar a uno es tener el mayor dinero posible, en colmar el deseo de tener una vivienda en propiedad en un buen barrio residencial, sin apenas tener papeles como residente norteamericano.- un ejemplo cualquiera de una hipoteca subprime o de alto riesgo-

En definitiva, la perversión del matrix financiero sobre unas expectativas que no han sido precisamente racionales alimentadas por la codicia, ambición y avaricia sin límites de Bancos, Banqueros, Políticos y Empresarios.

Conclusión: un sistema basado en la libre competencia de los mercados, las expectativas racionales y una adecuada redistribución de la riqueza que después de treinta años ha traído la recesión de las principales economías mundiales, un desequilibrio mayor de la curva de Lorenz- una pequeña parte de la población concentra cada vez más la riqueza mundial-, una burbuja especulativa mundial de índole financiero e inmobiliario que ha desembocado en la nacionalización de muchos bancos con cargo a gastos públicos financiados por los contribuyentes y un fuerte ajuste de contención-fuerte reducción de los gastos e incremento notable de los ingresos públicos-, siguiendo las recetas neoliberales que han generado la crisis actual, que ha perjudicado seriamente la calidad de vida de millones de personas en el mundo y ha mandado a la pobreza, el hambre y la exclusión a otros millones de ellas. Por no mencionar la destrucción del tejido empresarial, incapaz de encontrar alternativas de producción que no estén basadas en la especulación y la maximización de los beneficios en el corto plazo.

Fin de la primera reflexión, en próximos capítulos os relatare, mi experiencia de manera más concreta.













sábado, 14 de enero de 2012

A WINTER'S DAY...


Un día de invierno, en un profundo y oscuro Diciembre...así empieza una de las muchas y brillantes canciones del grupo de cantautores americanos de los 60, Simon and Garfunkel. A principios de la decada de los sesenta, con una industria musical virgen y ansiosa de encontrar talentos, eran numerosos los grupos, los músicos y los cantantes que querían enseñar al mundo su creatividad, abrir las puertas de la percepción como diría William Blake y harían más tarde The Doors, ofreciéndonos para compartir sus inquietudes y dejándonos entrar en su intimidad.

El invierno nunca ha gozado de las simpatias del gran público. Los gurús del marketing y la publicidad siempre han tenido muchos más argumentos y herramientas para vender los parabienes del verano. No es casualidad que hayan funcionado tan bien grupos musicales como los Beach Boys que nos sumergían en las cálidas aguas de las playas de California bajo interminables olas de sol.
Aquí en España, en los vetustos años del franquismo, triunfó plenamente lo que ha llegado hasta nuestros días como " la canción del verano". Por la pasarela estival desfilaron canciones tan conocidas por bien publicitadas como " Eva María se fue",  " La Barbacoa" del omnipresente en todas las ferias populares Georgie Dann o el más actual King África y su pesada y noqueadora " Bomba".

Tengo que confesar que me gustan mucho todas aquellas canciones que hablan del verano, de aquellos maravillosos meses de libertad y andanzas infantiles sobre las que ya escribí una entrada: " Un largo y caluroso verano". Una nostalgia se apodera de mí cada vez que asistimos al crepúsculo de esta maravillosa estación, auténtica representante de la infancia y una serie de vivencias que se instalan en lo más profundo de nosotros, que nos hacen crecer, madurar y evolucionar con un poso de felicidad y preciosos recuerdos. La auténtica amistad, el despertar del amor y el deseo, la libertad absoluta a través de los juegos, el baño de sensaciones que produce el agua o una calida noche.

Pero, ¿Y el Invierno?, el primer recuerdo que tengo del invierno es en aquellas clases de historia en la EGB, donde " El Quinfi" nos contaba de manera solemne y litúrgica como " El General Invierno" había derrotado en Rusia a los ejercitos de Napoleón y Hitler. Una especie de paladín de la libertad parecía la fría estación.

En invierno me tenía que poner los abrigos que no me gustaban y aquellas botas de agua tan difíciles de quitar y con las que podía saltar en los charcos para salpicar a mis amigos del colegio. Ahora entiendo porque no me las he vuelto a poner nunca, ! no tenía sentido de la verguenza¡, vaya pinta debía de tener...

El caso es que el invierno de días cortos, noches largas, frías heladas, alguna que otra nieve y gripe fuerte no ha sido muy protagonista en la música, no así en el cine donde si se han recreado thrillers glaciares como " La Cosa", historias de amor como " Los Amantes del Círculo Polar" o grandes tragedias de la humanidad como la Batalla de "Stalingrado". Las tres, por cierto, las tengo en mi videoteca.

Hoy en día prefiero el verano, aún así tengo que confesar que el invierno produce en mí una extraña y recurrente melancolía, una especie de reflexión permanente sobre el tiempo que pasa y se me escapa entre las manos y la certeza de que el invierno está aquí, que aparece fiel a su cita para que tome conciencia de lo vivido a lo largo del año. Y esa sensación de cambio y de pasar a otra cosa me gusta y me viene bien.

Os dejo por aquí dos canciones que hablan del invierno: la primera de ellas con este aíre de melancolía que os comento, la segunda habla sobre la soledad y la introspección, pero yo la siento como una especie de grito de cambio, un soplo de viento fresco, la tercera es el verano que se acaba y la nostalgia de los buenos y felices tiempos, un descubrimiento de mi amigo Mig.

Hasta pronto.










sábado, 3 de diciembre de 2011

ANSELMO, EL MATAMULAS








En estos tiempos tan convulsos en todos los ámbitos de la sociedad, quiero rescatar para esta entrada un personaje anacrónico para muchas personas instaladas en una modernidad ficticia, que a veces puede llevar al engaño sobre algunos comportamientos que hoy en día son considerados retrógrados porque simplemente no son "cool", no son ratificados por los líderes de opinión o por las tendencias de la moda.

Y es que no es casualidad que triunfen en televisión series como Aquellos maravillosos años, en su día una de las mejores series de la historia de la televisión norteamericana, Amar en tiempos revueltos o desde hace más o menos unos diez años Cuentame como Pasó, quizás la mejor serie de la historia de la televisión española con el permiso de Verano Azul.

Está suficientemente claro que la sociedad española ha ganado muchas cosas con la entrada de la democracia y el fin de la dictadura de Franco, sobre todo el más preciado de los bienes, la libertad.
El matiz que introduce Cuéntame es tan sutil que facilmente puede ser tergiversado, distorsionado o simplemente mal entendido por los aladides del libertinaje. Aquellos que no entienden que la libertad de uno empieza donde termina la libertad del otro y que uno no es más moderno por utilizar frases actualmente en boga por los fanáticos del neoliberalismo como " prohibido prohibir".
No hubiese estado mal prohibir algunas conductas del incipiente régimen nacional socialista a principios de los años treinta cuando empezó a quemar libros y a restringir gravemente las libertades más básicas del pueblo judío de nacionalidad alemana, como tampoco hubiese sido un acto de sinrazón proteger las teorías de los primeros físicos al entender que al tratar de explicar el mundo no se atenta necesariamente contra los principios más sagrados de la religión, los que se denominan dogmas de fe.

Cuéntame como pasó, más allá de malos entendidos, nos explica la transición de la sociedad española desde una época en la que los derechos y las libertades estaban claramente restringidos, hasta la conquista paulatina de esos derechos y la transformación profunda de la sociedad durante el proceso de cambio de sistema político desde la dictadura a la democracia.
Sin duda, hoy en día hemos ganado más de lo que hemos perdido, pero muchos españoles que vivieron el proceso, no pudieron evitar sentir una especie de nostalgia que proviene del hecho que la vida pasa y ya no vuelve a suceder, de todos aquellos momentos compartidos- felices, tristes, duros, de alivio- que formaron parte de sus vivencias. También de sus familias y aquellos que ya no están, los amigos de la infancia que no continúan, los nuevos amigos hechos en el camino, los sinsabores del trabajo, las agridulces experiencias amorosas, aquellos días que nunca debieron suceder y aquellas noches que ojalá hubiesen sido eternas.
Junto a estas experiencias en " la España que se nos fue", una serie de valores, una forma de entender la vida que viró hacia otras cosas, otra sociedad, otra calle en definitiva. Los valores de Cuéntame están fuertemente ligados a la fortaleza de la familia, a la fraternidad de los antiguos barrios de vecinos, a que nada es demasiado malo si puede ser compartido, a que uno se puede equivocar y cagarla profundamente, pero todo tiene solución si alguien cercano puede entenderte o te da la medida de quién eres y o de quién has dejado de ser.

Hoy en día, tras muchas y necesarias mejoras, tras libertades y derechos conquistados con mucho sufrimiento y las vidas perdidas o apagadas de muchas personas, podemos decir que algo nos dejamos en el camino. Lo podemos palpar en la impersonalidad de las grandes ciudades como Madrid y Barcelona, la frialdad de las personas con las que nos cruzamos en el metro o por las calles del centro. La sensación de que todos debemos mirar por nuestro culo y allá lo que le pueda pasar al resto. Todos estos valores, este calor humano es el que ha querido recuperar Cuéntame para explicarnos que no siempre cuando avanzamos hacia un horizonte soleado llevamos en nuestra mochila lo mejor de nosotros mismos.

Hay un personaje que ha cautivado mi atención por la serie, se trata de Anselmo el Matamulas, el padre de Paquita, la mujer de Miguel, el hermano de Antonio Alcántara, y la sobrina de Mercedes, mujer de Antonio.
Anselmo, fantásticamente interpretado por el actor vasco de teatro Paco Sagarzazu, empezó siendo un personaje residual que residía en Sagrillas, el pueblo ficticio natal de la familia Alcántara situado en la provincia de Albacete. El Matamulas nació para Cuéntame hace unas temporadas cuando Miguel tiene que visitar a su suegro de manera obligatoria y ganarse sus favores a la hora de pedir la mano de la Paca, que de ninguna manera pude estar amancebada con el bueno de Miguelón.

Ya desde ese primer viaje de Miguel Alcántara- interpretado con galones por Juan Echanove- el Matamulas se adueñó de la pequeña pantalla propiciando un soberano puñetazo a Miguelón al enterarse de las pretensiones con su hija y fue protagonista de una escena memorable atrincherándose en un campo de tiro a la espera de que los Alcántara en grupo suban para hacerle cambiar de parecer sobre el futuro de Miguel Alcántara y su hija.

Anselmo representa un hombre de convicciones fuertes y firmes, arcaico, rígido y conservador si se quiere, pero que no atisba en ningún momento la sombra de la duda en sus actuaciones. A pesar de su dureza, en todo momento Anselmo destila una bis cómica imparable y esa especie de aire entrañable que ha acompañado a los grandes hombres duros de la pantalla como Clint Eastwood o John Wayne. En definitiva, un personaje en mayúsculas con un posicionamiento auténtico e identificable desde lo masculino. Algo difícil de encontrar en estos tiempos donde asistimos a un hombre completamente descolocado por el cambio de rol y la creciente masculinización de la mujer y que no termina de asumir que es lo que quiere ser él ante tanto deseo de realización, tanto empuje y tanto pedir paso de la mujer actual.

Por eso Anselmo hace un gran duo con Miguelón Alcántara y le instiga constantemente a que se coja los machos, a que diga claramente donde quiere estar y que es lo que quiere hacer. Sería algo así como la conciencia masculina en los tiempos de transición a la democracia y la ola de cambios que se avecina para los personajes de Cuéntame como Paso.

" Miguel, en esta vida tienes que decidir lo que quieres ser: halcón o pollito"
" Yerno, no te haces respetar...si viene el de las Cervezas tú eres el que dice cuantas cajas compras y cuando te las traen"
" Yerno una cosa es el matrimonio y otra el Fornicio", " Alguna vez hay que echar una cana al aire, pero sin perder de vista quién es uno y la familia que tiene"

Estas son algunas de las frases más memorables de El Matamulas, un hombre que no está dispuesto, ya en su vejez, a perder el tiempo y caer en medias tintas o tonterias en forma de concesiones estúpidas. Por eso no lo duda a la hora de viajar a Madrid y divertirse en la noche madrileña o disfrutar del cariño de algunas " mujeres alegres de la capital"
No sabemos que le deparó el pasado con una hija con tanto carácter como Paquita y con la madre de ésta, pero El Matamulas parece dispuesto a aprovechar sus últimos años de vida y adoctrinar como guía masculino al bueno de Miguelón, un personaje que se debate constantemente entre lo que quiere hacer y lo que debe, entre el amor y devoción por Paquita y sus niñas y su autoestima y dignidad masculina.
Sin duda, una recreación premonitoria y bastante visionaria de muchos de los conflictos que tenemos como hombres en la actualidad, de los cuales Anselmo parece haberse haberse sacado de encima y liberado completamente para caminar por una senda de la virtud a su vejez.

En definitiva, un gran acierto de Cuéntame como Paso, una serie que debe su notable y merecido éxito no solo a las tramas que narra y al relato de los años más trascendentes de la historia reciente de nuestro país, sino también a los grandes personajes que ha sido capaz de crear, la familia Alcántara y todo su entorno del barrio de San Genaro y su pueblo natal, Sagrillas, a  donde pertenece Anselmo, El Matamulas.








miércoles, 30 de noviembre de 2011

"NOSOTROS A LO NUESTRO"










Hoy en día, sumergidos en la crisis económica y social de la que parece no encontramos el final del tunel, quiero rescatar una frase sintomática para describir el por qué no solamente se trata de una crisis financiera que ha acabado afectando a la economía real, sino una crisis de valores.

"Nosotros a lo nuestro", es una frase que he escuchado muchas veces en el ámbito empresarial, la última vez a un gran profesional de la banca con más de 35 años de experiencia en el sector financiero. Puede que el contexto en el que la pronunció tenga sentido y veracidad, puesto que cualquier organización empresarial debería tener claros una serie de principios y objetivos verosímiles a la vez que competitivos y por lo tanto realizables en el día a día y, lo que es más importante, en el largo plazo.

El problema es cuando estas sentencias se convierten en recetas mágicas de caracter absolutista y se empiezan a aplicar sin matices ni medidas, sólo como medios poco ortodoxos de justificar fines excesivos o desproporcionados que traen consigo grandes desequilibrios que no redundan ni en el bienestar individual de la propia organización, ni en el bienestar colectivo en el que influyen en la medida de que son importantes agentes sociales para el empleo, el consumo, la inversión y otras variables tan importantes en la economía actual.

"Nosotros a lo nuestro" podría ser una frase perfectamente pronunciada en el consejo de administración de algunos de los bancos más importantes, las empresas más influyentes del sector de la construcción, el textil, el turismo...en definitiva los sectores más influyentes y representativos de la producción nacional.

"Nosotros a lo nuestro" ha influido notoriamente en los planes quinquenales de los principales bancos de este pais. Ha traido consigo expectativas de beneficios insostenibles y enormemente ambiciosas, justificado el ascenso a las más altas esferas de las direcciones comerciales de tipos sin escrúpulos, moral ni ética y con la única misión de engordar la producción lo máximo posible sin tener en cuenta la viabilidad, solvencia y las garantías minimamente necesarias para el mantenimiento de las operaciones de préstamo sin tener que provisionar con cargo a gastos-pérdidas del ejercicio en que se computan- y por lo tanto dar la verdadera dimensión de los beneficios generados en años anteriores.
Dichos beneficios son los que justifican los laureles, los salarios y las primas de estos "meritorios" directivos. Gente que, gracias al "nosotros a lo nuestro", se ha podido ir a los x años con altas indemnizaciones sin tener que empezar a levantar las trincheras del tsunami que generaron debajo de todas las operaciones precipitadas y sin consistencia que instigaron a firmar a sus subordinados del área comercial de muchas entidades financieras.

En este "nosotros a lo nuestro" también entrarían algunos afamados empresarios de este país durante los últimos veinte años. Hoy en día caídos en desgracia por la justicia de la cruda realidad o, lo que es indignante, revalorizados en su prestigio por una especie de pertinaz ceguera. La clase de ceguera que nos indica que uno es un gran empresario hasta que no se demuestre lo contrario.
Gente como Amancio Ortega, símbolo de la exigua clase empresarial española, sigue copando las más altas cotas de admiración de la prensa especializada, la clase política siempre interesada y la gente desinformada y/o desinteresada.
Amancio pasó de regentar una humilde tienda de textil y ropa en A coruña allá por el año 1975, a ser en la actualidad la 8ª economía más grande del mundo. Indiscutiblemente Amancio Ortega y Zara han hecho muchas cosas bien, pero no es todo oro lo que reluce. El "nosotros a lo nuestro" de Amancio consistió en aplicar la formula a finales de los 80 que tanto éxito le había dado a Nike, Levis y otras grandes multinacionales del sector en la década de los 70. A ello añadió una apuesta por la innovación creativa, la busqueda constante de las tendencias en auge y un concepto globalizador y arriesgado del diseño.

Para lo que no fue tan creativo es a la hora de deslocalizar sus plantas productivas en la búsqueda de la minimización de los costes, incurriendo en lo que se denomina "dumping social". una suerte de competencia desleal basada en la creación de economías de escala productivas en aquellos países donde no se garantizan por ley los derechos de los trabajadores tan básicos como la jornada laboral, el salario justo, la seguridad social o la existencia de vacaciones.

Hoy en día, Zara es un gran generador de empleos, de lo que no estoy tan seguro es sobre la calidad de los mismos, la igualdad de oportunidades basada en la excelencia en el trabajo, un salario que maximice la contraprestación y unas condiciones que fomenten la dignidad de las personas.

El debate sobre el empleo en España debería ser el centro de cualquier reflexión política y social. Actualmente se discute una menor intervención del sector público en el empleo: conceptos como la protección contra el despido, las altos costes en impuestos y seguros sociales para los empresarios y el tipo de contratos están de nuevo en boga. Siempre se discute sobre que hay que apoyar a los empresarios en la generación de empleo, cuestión completamente cierta y necesaria para luchar contra el alto paro existente en España, pero nunca se habla de la corresponsabilidad que debería aportar la clase empresarial en España para que el sector público dejase de cumplir su función de guardián del estado del bienestar.

Es verdad que hoy en día los empresarios están costeando más del doble de lo que un trabajador percibe de manera neta por su desempeño profesional, pero no es menos cierto que cuesta encontrar empresarios cuya ética, capacidad de generar riqueza de manera individual y colectiva y visión global de su aportación a la economía nacional y por lo tanto al mantenimiento sostenido del ciclo virtuoso sobre el que se sostiene cualquier economía nacional, puedan hacer confiar el peso de la actuación laboral en la iniciativa puramente privada.

Por lo tanto, el "nosotros a lo nuestro" sigue siendo una sentencia explicativa y real de una manera de pensar bastante instaurada en la sociedad y que explica de forma concluyente y contudente el por qué hace más o menos tres siglos, a principios del siglo XVIII, Inglaterra decidió crear un sistema llamado " The Welfare State" que tratara de velar por aquellas personas que pagaban las consecuencias de un incipiente sistema capitalista, que no terminaba de hacer valer la famosa doctrina de Adam Smith de que: " El egoismo individual fomenta como una mano invisible el bienestar común".
Aún siendo conscientes de que la acción del estado del bienestar puede fomentar determinados comportamientos abusivos y complacientes de algunos individuos que pueden desembocar en algunos casos en el absentismo voluntario, no es menos cierto, en estos tiempos más si cabe, que ayuda a equiparar la igualdad de oportunidades, perseguir determinados abusos de poder de la clase empresarial y dictar las reglas del juego de un sistema capitalista que ha demostrado, ahora más que nunca , de que con la famosa sentencia de " nosotros a lo nuestro", no solo no salen mejor parados el resto de agentes de un sistema en el que todos somos necesarios y debemos de participar en pos de la riqueza común, sino que a medio y largo plazo a resultado dañino hasta para los propios sujetos activos de la sentencia.











martes, 1 de noviembre de 2011

¿Y si fuésemos nosotros?




En pleno epicentro de una crisis que se inició allá por la primavera del 2008, cuya causa central es el fracaso de las teorías neoliberales que suponen un acción eficiente, correcta, optimamente redistributiva y capaz de alcanzar un equilibrio en el largo plazo sin ningún tipo de acción de política económica de los gobiernos por parte de los mercados, no parece que se atisbe nigún rayo de luz en la oscuridad económica más absoluta.

Hoy en día, afirmar que el mercado sin control ni intervención, sin estímulos a su acción y sin políticas que le ayuden a canalizar el valor añadido del trabajo, del capital y del conocimiento- lo que se conoce como Know-how, capital humano que se introduce de manera endógena en la tecnología- ha sido una osadía cuyos efectos se están empezando a descubrir casi 30 años después de que Milton Friedmann y la escuela de Chicago declarasen el ocaso de las teoria Keynesianas, o lo que es lo mismo, la ineficiencia del sector público y su herramienta principal, la política económica- fiscal y monetaria- a la hora de alcanzar una senda de crecimiento continuo y equilibrado que mitigase la acción de los ciclos económicos y sus etapas de ajuste recesivo por saturación de la oferta y la demanda de los distinos sectores que componen la economía de los paises.

A partir de la crisis del petróleo se instauró de manera exclusiva la política monetaria y sus incrementos de la oferta y estimulos de la demanda monetaria con el objetivo de alcanzar los tipos de interés más adecuados a la hora de fomentar la inversión y el consumo y contener la inflación, la auténtica lacra de las economías a la hora de crear empleo, financiar la deuda de los paises y poder explotar la balanza comercial a través de la exportación de sus productos más competitivos sin que se resienta el tipo de cambio de sus monedas.

Toda esta brillante abstracción pertenece más a las aulas y a los gabinetes económicos de los distintos países que a los ciudadanos de a pie, donde reside la raiz de la economía de todos, pero sin duda ha afectado y afecta hoy más que nunca nuestras decisiones de consumo, inversión y ahorro y por ende la estabilidad y sostenibilidad de nuestra vida en el corto, medio y largo plazo. No cabe duda.

La teoría Neoliberal otorga al mercado el poder supremo de corregir todas las desigualdades que se producen en nuestros intercambios y decisiones diarias. Desde las que se producen en las más altas esferas entre las naciones más poderosas, hasta las que podemos realizar con un simple click del ratón, mucha avaricia y temeridad comprando acciones de compañías desconocidas que operan a miles de kilometros de distancia, pero que alguien al otro lado del telefono que se hace llamar nuestro asesor nos dice que es lo mejor para nuestros ahorros. Y...¿Cómo sabemos que es lo mejor?, pues porque lo dice nuestro asesor...pero en cualquier caso la decisión la tomamos nosotros.

Lo que los liberales más divulgadores no nos han comentado es que la economía está muy asociada a la Psicología y que una parte importante de la doctrina Neoliberal nos dice que los sujetos, el ser humano vaya, somos racionales por naturaleza, que no quiere decir otra cosa que siempre que tengamos la información completa sobre una decisión en matería económica haremos lo más conveniente y beneficioso para nosotros mismos...¿Pero qué es lo más conveniente?

Una de las evidencias más importantes que han surgido en el contexto actual  a raiz de la crisis es la fuerte influencia de la Psicología, es decir, de nuestros valores, lo que pensamos y sentimos a la hora de tomar decisiones económicas. Las investigaciones más importantes de los últimos años están encaminadas a intentar demostrar el carácter decisivo de las expectativas, los sentimientos y pensamientos en las decisiones de los agentes económicos, porque al fin y al cabo los gobiernos, los organismos, los bancos y las empresas están regidas por seres humanos.

El concepto más importante de la historia del pensamiento económico es La Teoría del Valor. Desde Adam Smith, considerado el primer economista de la historia moderna, hasta los más importantes economistas de la actualidad como Joseph Stiglitz y Paul Krugman, el Valor ha sido un precepto determinante en sus investigaciones y el desarrollo de sus teorias.

El valor es un concepto intangible que ha sido objeto de estudio y modelización con diversas teorias a nivel individual como las teorías desde el lado de la oferta- el valor añadido que se incorpora a los productos en su proceso de producción a través del trabajo- que genera una plusvalia de la cual no obtiene una remuneración legítima como decía Karl Marx, el capital- auténtico motor de la revolución industrial a través de los beneficios- y la tecnología- impulso constante del valor de los productos a través de la mejora en la eficiencia de los otros dos factores-.

También cobraron mucha importancia las teorias de la demanda que indicaban el valor de las cosas a través del grado de satisfación que obtienen los agentes a la hora de consumir o disfrutar de ellas. Es lo que se denomina teoría de la Utilidad, cuyo primer exponente fue el brillante y excéntrico Jeremy Bentham, cuyo cadaver, por expreso deseo suyo, todavía  preside las reuniones del claustro de profesores de la London Economic School.

Con la fusión de ambas teorías y gracias a la aportación de Alfred Marshall en el siglo XIX nace la teoría del equilibrio del mercado a través de la fusión de las leyes de la oferta y la demanda.

Esta teoría, que fue la más importante durante doscientos años de estudio económico, se sustentaba bajo la premisa de La Doctrina de la Mano Invisible de Adam Smith: " El individuo en la busqueda de su interés personal y movido por un egoismo individual fomenta el bienestar común". Siempre que tuviésemos la información completa sobre un hecho económico, nuestra decisión sería la más optima para nosotros mismos y para el conjunto de agentes que se vieran afectados en ese proceso.

Esta conclusión extrapolada a niveles genéricos nos da un mercado que puede desequilibrarse en el corto plazo, pero que acaba alcanzado un equilibrio óptimo-el mayor beneficio, menor coste posible- en el largo plazo para todos los agentes participantes en él.

Pues bien, como decía el genial John Nash en la película " Una Mente Marvillosa", " Adam Smith estaba equivocado", de esta manera refutaba dos siglos de teoría económica. En la utópica competencia perfecta, donde existen productores muy similares de un mismo bien, con niveles de trabajo, capital y tecnología parecidos, con información perfecta del desarrollo del mercado donde operan, o lo que es lo mismo con una suerte de altruismo perfecto en donde se coopera y comparte todo en pos del máximo beneficio individual y por lo tanto global y se permite el libre acceso de compradores y vendedores, esto de la mano invisible que empuja a todos a través de la avaricia y el egoismo a alcanzar los mejores resultados posibles, podía ser factible, pero en el mundo real las cosas no funcionan así.

Replicando al gran matematico norteamericano, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusets, cuna de los mejores talentos en economía y ciencias exactas del mundo, a pesar de ser afectado por la esquizofrenia paranoide desde muy temprana edad, : " En competencia imperfecta, solo alcanzaremos los mejores resultados individuales si cada uno de nosotros hace lo mejor para si mismo y para el grupo en el que convive o interactua"

Las teorías de juegos, eclosión de las teoría de decisiones embrionarias de Nash, nos pueden explicar mediante el cálculo diferencial y los arboles de decisión del campo de las probabilidades como empresas que actuan en un mismo mercado y que inicialmente son competidoras, pueden alcanzar resultados más optimos en la medida que comparten la información  y acuerdan fijar las combinaciones de precios y cantidades producidas que conducen a un ajuste de la demanda que maximiza los beneficios de ambas empresas y por lo tanto se produce el reparto del mercado más beneficioso para los productores y el menos perjudicial para los compradores que maximizan su utilidad en razón a una cantidad determinada comprada a un precio determinado.

Es lo que se conoce como la fascinante teoría del  "Dilema del Prisionero", que os contaré en otra ocasión ya que requiere bastante paciencia, concentración y atención.

Con todo este aparato teórico quería hacer una introducción para decir que los políticos, los banqueros, los empresarios, los diplomáticos y otros agentes preponderantes en la sociedad están tomando todos los días decisiones que no son las más correctas para el conjunto de la sociedad. A veces es producto del desconocimiento o la incapacidad. En otras ocasiones se trata de decisiones negligentes, dolosas o malintencionadas que sin duda son el embrión de la crisis económica actual, que no solo es una crisis económica o financiera, es una crisis de valores también.

Por lo tanto son legítimas y esperadas todas las decisiones colectivas de toma de conciencia sobre la acción de todos estos agentes que condicionan dia a día nuestras vidas. El manifiesto "Indignaos" de Stephane Hessel, precursor de los movimientos Democracia Real Ya y 15 de Mayo, habla sobre esta toma de conciencia, pero no la reduce a una mera cuestión de actitud o protesta. Hessel incita a la población a un despertar de la conciencia desde la acción, haciendo un homenaje a mi querido Nash y a la preciosa película que recrea su vida.

Cada uno de nosotros deberíamos reflexionar sobre aquellas cosas que podríamos hacer para nosotros mismos y para los demás para alcanzar un mayor bienestar individual y colectivo. Por ejemplo, si yo soy profesor de música podría asesorar con mis conocimientos a iniciativas artísticas que surgieran para crear un mayor valor añadido a la sociedad a través de la creatividad. Este gesto seguro que no caería en saco roto y acabaría abriendo otros caminos en los que podría salir beneficiado no solo pecuniariamente, sino como ser humano. En definitiva crearía riqueza, algo a veces tan intangible como valioso.

Como no se crea riqueza es comprando diez pisos en el centro de Madrid y manteniéndolos cerrados a cal y canto en vez de incrementar la oferta de alquiler, con el único interés de especular con su precio y alcanzar la mayor ganancia posible, un precio que en absoluto se corresponde con el justiprecio de esas viviendas.

Tampoco es muy útil para uno mismo y para la sociedad tener enpantanado un local comercial, porque ya no se perciben los alquileres de antaño en un mercado especulativo y no dar la oportunidad para que algún joven e innovador empresario pueda montar un negocio que a lo mejor no genera tantos beneficios, pero permite crear empleo y generar valor añadido a medio y largo plazo. Esto podría redundar en gente que consume más, de manera racional, que ahorra y que por lo tanto es susceptible de comprar una vivienda con financiación de un banco a un precio racional y eficiente para ambas partes. A lo mejor acaban hasta comprándole el local si todo va bien. El otro negocio, puede comprarle el local, pero no pondría la mano en el fuego sobre el número de empleos que crean y la calidad de lo mismos.

Y con el tiempo no han resultado nada beneficiosos para este pais, los valores instaurados de que lo único importante para ser alguien es ganar mucho dinero y que lo más fácil y más rapido era hacerse constructor, con la connivencia y la financiación de los bancos y el respaldo de los políticos en lo que hasta hace pocos años se creía que era la gallina de los huevos de oro, un modelo agotado y caduco en la actualidad.

Tampoco ha tenido mucho sentido la cultura instaurada del endeudamiento en la sociedad actual con el objetivo de cumplir los presupuestos de los directores comerciales de la entidades financieras y prolongar de manera artificial un modelo de crecimiento basado exclusivamente en el consumo y carente de inversión, tecnología y nuevos sectores productivos generadores de valor añadido y empleo de calidad.
Así hemos asistido a jóvenes y no tan jóvenes con tarjetas de crédito infladas, con préstamos para coches que no les corresponden y con necesidades creadas de manera artificial a cualquier precio como tener un chalet, aunque sea a 60 kilómetros de tu familia o tu centro de trabajo.

El sistema nos ha pervertido, pero nosotros hemos estado ausentes y desconectados. Somos responsables de cada una de las decisiones que tomamos en nuestras vidas, aunque seamos manipulados, dirigidos y presionados por una sociedad cada vez más competitiva, comparativa y en la que el peso de la imagen es cada vez más asfixiante.


En un contexto el actual donde las nuevas tecnologías, la apertura de los mercados, la informatización de las transaciones y los laxos regímenes jurídicos actuales han favorecido la implantación de un mundo plenamente globalizado economica y financieramente hablando, nos encontramos con que un sistema internacional proclive a intercambios comerciales más justos y respetuosos con las ventajas comparativas y productivas de los paises, acelerador de la difusion del conocimiento y una asignación productiva  más eficiente de los factores productivos y la tecnología, una movilidad de los capitales a escala internacional que propiciase una capitalización racional y equitativa en base a las necesidades de ahorradores y prestatarios, ha degenerado en un sistema egoista y perverso, donde la información es privilegiada y sesgada, las barreras de acceso a la competencia y a los mercados están cerradas por las empresas y grupos de poder dominante y los mercados de capitales unicamente buscan la especulación y ganancia en el corto plazo sin ningún tipo de salvaguardia para un horizonte de inversión más equilibrado y sostenible en el tiempo.

Las consecuencias de todo esto son unas mayores desigualdades comerciales entre los paises poderosos y los subdesarrollados, una atracción de los capitales de inversión hacia aquellos paises o empresas capaces de otorgar una alta rentabilidad, pero sin viabilidad a medio plazo o directamente con prácticas fraudulentas o inexistentes y una mayor diferencia entre las rentas altas y las rentas bajas como consecuencia de la existencia de barreras de entrada, una información imperfecta y privilegiada y el egoismo y la avaricia como único motor para alcanzar el máximo beneficio individual en mercados dominados por la ausencia de competencia.

En consecuencia, bajo el prisma de la globalización económica plena actual, cada vez cobra más importancia las decisiones económicas, laborales y financieras que tomamos todos los días, por muy triviales que parezcan. No nos olvidemos de nuestra responsabilidad en la crisis actual e intentemos pensar como podemos hacer para lograr lo mejor para nosotros mismos y para nuestro grupo, que cuanto mayor alcance tengan nuestras acciones, mayor será el beneficio individual y global.

Lamentablemente, el ser humano es egoista por naturaleza y parece utópico lograr este cambio en nuestra manera de comportarnos. Por lo que podemos encontrarnos que la misma rueda que utilizamos para escapar puede acabar aplastándonos. La unica manera de obrar algún tipo de cambio es no despreciar los pequeños gestos que hacemos en el día a día.

Economia-Def- " Ciencia que estudia la asignación eficiente de recursos escasos que poseen usos alternativos"

Os dejo con la maravillosa escena de " Una Mente Maravillosa" , donde se expresa la idea de John Nash.

Un saludo Losers.



sábado, 10 de septiembre de 2011

20 AÑOS NO SON NADA, SMELLS LIKE A TEEN SPIRIT








Ayer por la noche, aún con el verano alegrándonos las veladas, en un fresco y solitario parque de la zona de La Coma, comentaba con El Maestro que hacía 20 años que se estrenó el primer single de Nirvana, Smells like a Teen Spirit.

Un 9 de septiembre de 1991, llegaba a las tiendas de Estados Unidos, la canción que poco más tarde se convertiría en un himno generacional y el símbolo de toda una generación de jóvenes norteamericanos y posteriormente europeos hastiados por el sistema político y la sociedad norteamericana de la época.

Una sociedad que a pesar de su preparación, sus inquietudes y su conciencia social, les daba permanentemente de lado. Estados Unidos era un  país sumergido bajo las pompas solemnes del incipiente neoliberalismo que ha desembocado casi veinte años más tarde en la segunda crisis económica y social  más grande de la historia. No sólo triunfaron Reagan y sus vanidosos asesores económicos, George Bush padre y el inicio de la madre de todas las batallas por el petróleo para defender a Kuwait, también asistimos al ocaso de una forma entender la musica demasiado convencional, efectista y edulcorada, el pop-rock de videoclips de los ochenta.
Algo que los incipientes grupos americanos de principios de los años 90 se encargaron de desarticular. El llamado sonido Seattle, ente otros, causó sensación en los jóvenes de todo el mundo, consiguió seducir a la industria musical de la época y, lo que es más importante, a la crítica especializada.
Kurt Donald Cobain, un joven problématico y conflictivo, procedente de una familia de clase media-baja desestructurada residente en Abeerden, una pequeña población cercana a Seattle en el estado de Whasington, fue uno de los encargados de obrar el cambio. Con él como timonel, se gestó uno de los mayores giros de la historia de la música. Jovenes músicos con muchas cosas por decir, con la intención de expresar toda la frustración y rabia que llevaban dentro contra un sistema que les exigía en la misma medida que acababa dándoles de lado.
Dotados de una letras profundas, reflexivas, terriblemente ácidas y contestarias, pero nacidas de lo más recóndito del alma, en muchas ocasiones almas heridas y descarriadas por la cruda realidad, los grupos de Seattle, con Nirvana y Pearl Jam como máximos exponentes, supieron encontrar la base instrumental adecuada para dar el más alto vuelo a sus composiciones. Volvían las guitarras dominadas por los riffs de mediados de los setenta, la distorsión llena de sentido y las baterías impactantes marcando el ritmo y perfectamente acopladas a los sinuosos y elegantes bajos.

Smells Like a Teen Spirit, me hizo amar una forma de entender la música. Llena de personalidad, sin ninguna intención más que la de expresar con toda crudeza lo jodida que puede ser la vida cuando uno no ve el final del tunel en el que le acaban metiendo las expectativas de todos los que le rodean.

Y como eran auténticos conquistaron a todos los aficionados, a los críticos y a los productores. Sin necesidad de hacer concesiones ni promociones publicitarias de cara a la galería. Solamente con canciones que eran pedazos de angustia vital y talento creativo.
El 9 de Septiembre de 1991 yo tenía 14 años. Aún no había empezado el instituto, pero ya habían pasado algunas cosas en mi vida que alojaron semillas de desesperanza en mi interior. El caldo de cultivo ideal para acoger a Nirvana y una canción como Smells Like a Teen Spirit.
No es casualidad que Never Mind, el album donde está incrustada, vendiera más de 10 millones de copias en todo el mundo. Y es que cuando estás perdido, desorientado, sin un horizonte al que llegar y envuelto en un mar de dudas, necesitas refugiarte en algo en lo que creer, que te llene de energía y con lo que olvidarte de lo mal que te sientes y la mierda con la que ves el mundo. Esa energía era Nirvana y esta maravillosa canción.

Ayer volvía a casa después de una velada veraniega corta, aunque reflexiva y esclarecedora, cuando me tope una vez más con mi insituto en lo alto de una mini colina. Vi a unos chicos veinteañeros descendiendo por las escaleras que dan a Melchor Fernández Almagro, la calle por donde iba andando yo, y no pude evitar retrotraerme en el tiempo. Hace ya muchos años que yo no bajo esas escaleras, pero a mi no me parecían tantos, podía recordar perfectamente noches de botellón con los amigos en el parque de enfrente de "El Jolgorio Marañón" que acababan bajando todos estas escaleras para continuar la diversión en el M3 o en otros bares de la zona.
Un escalofrío recorrió en ese momento todo mi cuerpo al sentir que ya habían pasado más de 10 y más de 15 años de algunas de esas noches. Es evidente que mi cuerpo no es el mismo de entonces, pero mi espíritu no ha cambiado tanto. Aún me reclama noches de libertad, desenfreno y comunión colectiva con El Maestro y otros amigos que aún me acompañan por los bares de Madrid.

" Es mejor reventar que consumirse lentamente"- Frase que dejó Kurt Cobain en su nota de suicidió cuando fue encontrado muerto el 8 de Abril de 1994 en su casa de Abeerden, Seattle, pertenece a una canción de Neil Young, uno de los inspiradores de muchos de los grupos del Grunge.

" Prefiero que me odien por lo que soy a que me amen por lo que no soy"- Kurt Cobain.

viernes, 15 de julio de 2011

SHEENA ES PUNK-ROCKERA









Sheena is a Punk Rocker, Sheena is...Punk Rocker, Sheena is a Punk Rocker nooow!

El otro día tuve una conversación con la mujer de un amigo de uno de mis hermanos. Obviaré nombres para no herir susceptibilidades y poder expresarme con mayor libertad en esta entrada. El caso es que empezamos hablando de vinos, un tema en el que reconozco ser bastante profano por lo que casi escuché más que otra cosa, y acabamos hablando de las chicas/mujeres, que por otra parte es uno de los principales aspectos que quería tratar en este querido blog.

Los tíos tenemos nuestros temas de conversación, está claro, las tías dicen que somos previsibles y a veces monotemáticos, puede ser, lo que es seguro es que nosotros hablamos con pasión, interés y conocimiento de las cosas que nos gustan y motivan. Fútbol, cervezas, cine, música, comics, videojuegos... en algunos casos nos tocan la fibra sensible y se suceden las intervenciones, las risas, intensos coloquios llenos de fervor, desautorizaciones, algún que otro pique y la mayoría de las veces abrazos de fraternidad al terminar la más o menos amistosa refriega.
Las reuniones entre hombres adquieren un carácter tribal: corros de tipos enfrentados entre sí, escuchandose atentamente y escuchando la música que les mola bebiendo el cáliz de la comunión, que suele ser abundante cerveza y bebidas destiladas varias.
Podemos hablar de sexo también, venderíamos menos que las famosas cuatro neoyorquinas de "Sexo en New York", seríamos menos imaginativos, menos profundos en nuestras emociones y sentimientos, también menos maquiavélicos y sinuosos, por que no decirlo. También tendríamos algunos más en nuestro haber: más honestos, más expuestos, más solidarios...más amigos si cabe.
El sexo como conquista, también como frustración, con algún que otro anhelo delicadamente confrontado, pero no me cabe la duda de que con ese aire sanamente infántil y gregario que rodea a la manada. Como un grupo de monos que se alegra cuando el mono más hábil  del grupo tira el palo más lejos que los demás. Así de simple y de auténtico. Las chicas/mujeres pueden pensar: " Qué primitivo y básico", nosotros preferimos no pensar tanto en estos temas y aceptar de dónde venimos y lo que no dejamos de ser, "animales racionales", por lo que celebramos el éxito y la pericia del otro semejante de manera colectiva, fraterna, en momentos nos invade la envidia y casi siempre de forma sincera y acompañada de jaleos primitivos.

Tras este preámbulo vuelvo a mi conversación del otro día: le comentaba a la mujer del amigo de mi hermano que resulta difícil entablar temas de conversación y conectarse con un grupo mayoritario de mujeres sin que la pulsión sexual esté como transfondo para buscar la pericia de la charla amena, interesante y estimulante. Ella, que es de fuera de Madrid, me transmitía que nada más llegar a la capital, encontró muchas chicas de su edad y más jovenes que vestían de una manera demasiado formal, cuando no lo hacían de manera antigua y que la vestimenta no deja de ser un indicador de la amplitud de miras a la hora de encarar la vida o un reflejo de la frescura de ideas y la busqueda del disfrute personal.

Yo le comentaba que hace unos dos años y medio estuve en París cinco días y volví a Madrid con la sensación de que estaba en Guadalajara, no sólo por la inmensidad, belleza y modernidad de la ciudad del amor, sino por las vestimentas de la gente. Yo no voy a ser una excepción, pero en el contraste con la forma de vestir de una mayoría de parisinas/os pude encontrar señales de excesivo formalismo, poco interés y descuido hacia lo arcaico en nuestra forma de vestirnos.
No son todos y cada vez la gente nos vestimos de manera más personal y moderna, siendo conscientes de que todo lo que nos rodea es moda y no podemos abstraernos de esta realidad.

El interés de mi conversación, de todas formas, no iba tanto por el camino de la imagen, más bien por el del encuentro y desencuentro entre hombres y mujeres en la actualidad. Todos nos movemos en el terreno de los ideales, yo el primero, así que puedo decir claramente que echo de menos poder tener una conversación más libre con las féminas, donde encontrar puntos de afinidad, donde poder hablar sin ninguna presunción ni expectativa que no sea libremente elegida, donde poder ser uno a fin de cuentas, sin un fin inmediato obligatorio.

Las chicas madrileñas pueden pensar que esto es una burda mentira, que nosotros tenemos un objetivo a corto plazo que es el sexo puro y duro como diría Torrente en sus buenos tiempos. Y cierto que es, como  también diría Yoda, el venerable maestro Jedi, pero no tiene por qué serlo. No es una calle sin salida que termina en la pulsión instintiva que tanto placer nos da. También la mujer tiene un objetivo determinista en su condición humana como es la reproducción y nosotros los hombres no lo repetimos hasta la saciedad como si se tratara de un mantra incriminatorio.

Todos, hombres y mujeres, somos animales de costumbres, aunque si encuentro una tendencia más a la improvisación, al disfrute de los pequeños placeres, al dejar surgir algo donde no tenía por qué haber nada en los hombres. Sin expectativas inmediatas ni fines a perseguir y conseguir, una inclinación hedonista que surge de manera más natural a pesar de los dictámenes del deber y las misiones a cumplir tan tradicionales de la sociedad machista y patriarcal.

Chicas haberlas hailas como las meigas, lo difícil es dar con ellas, saber encontrar chicas interesantes.

En el fondo ya lo dijo Joey Ramone, definido por Eddie Vedder-Cantante y lider de Pearl Jam- como el más fantástico y romántico interprete de la música Rock- algunos de nosotros querríamos en algún momento a Sheena con el espíritu de una punk-rockera. Sin cadenas ni lastres que cargar, dedicada a disfrutar del momento presente.

También da con la clave Loquillo en la fantástica canción de Jaime Urrutia " Dónde estás": " Ey nena, he pasado tanto tiempo buscandote, y la ciudad es tan grande, pero tu amor tan pequeño"

Nena, ¿ Cuándo vas a quererme?, ¿ Cuándo vas a despertar del sueño de tu libertad?