martes, 27 de abril de 2010

"ESPINETE NO EXISTE": UN VIAJE DE NOSTALGIA Y DIVERSIÓN A TRAVÉS DE NUESTRA INFANCIA




Cómo dice el gran Gabriel García Márquez: “la infancia no es cómo uno la vivió, sino cómo uno la recuerda”. Con esta sabia sentencia, Eduardo Aldán lleva más de cinco años deleitando y divirtiendo a los espectadores de la capital en el teatro Compac-Gran Vía de Madrid. (Gran Vía 66)


Y es que lleva razón el gran Gabo, nuestras vidas están hechas de recuerdos. Y no hay mejores recuerdos que los de nuestra infancia. Eduardo Aldán, en la que fue su función 857, nos sumergió en la maquina del tiempo para llevarnos a un pasado feliz e idealizado que se remonta a finales de la década de los setenta y finaliza a mediados de la década de los ochenta.

Yo, como integrante de esa generación, me sentí identificado con el brillante y sencillo monólogo que nos planteó Aldán, asistido por un actor de su compañía, tan sólo ayudado por un proyector de cine y los protocolarios efectos de luz de los focos, sin apenas atrezo ni decorado en el escenario.

Espinete No Existe es un monólogo divertido, frenético en ocasiones por el dominio que ha ido gestando Eduardo Aldán al cabo de estos años. Al entrar, se les regala dos piruletas a todos los espectadores y se escucha la inolvidable sintonía de Barrio Sésamo: el programa estrella en aquella época de la programación infantil de televisión española, cuyo protagonista da nombre a la obra.

A partir de ahí, empezamos con un “engaño” inicial en él que cayó todo el aforo. Engaño que tendría su desenlace final en las postrimerías de la comedia.


Esta especie de sorpresa nos sirve como inicio de un viaje a través de nuestros mejores recuerdos como niños: el disfrute de las pequeñas cosas cómo las golosinas, los polos y helados en el verano, los momentos de recreo en el colegio, las meriendas de pan y chocolate o nuestros programas preferidos de la televisión.

Aldán hace mención especial a Los Payasos de la Tele (Miliki y cia) y los dibujos animados de D’Artacan con los que realiza visionados a través del proyector y un divertido karaoke respectivamente.

La memoria de Espinete No Existe recrea con humor y desenfado aquellos momentos que vivimos de manera más problemática siendo niños, cómo las riñas con nuestras madres a cerca de la comida ó nuestra primera comunión.


También hubo cabida para aquellas cosas que nos resultaron fascinantes y que, hoy en día, casi habíamos olvidado. Aldán las rescata en una caja llena de recuerdos: los cromos, caramelos, muñecos clics de famobil, airgamboys y escritos guardados que nunca esperamos volver a leer.

El monologo resulta excitante, a veces algo vertiginoso por el carácter grandilocuente de Aldán, que no duda en realizar gags brillantes y desternillantes, y en jugar con la colaboración del público para enlazar y darle contenido a sus bromas.

En cualquier caso, pude formar parte de un público entregado y bastante cómplice con el actor, guionista y productor de este indudable éxito de taquilla en la escena madrileña.

Espinete No Existe es un espectáculo sencillo, trepidante en la ejecución, efectivo y acertado en la temática y con un guión ocurrente y, por momentos, ingenioso.

Dueña merecida de un gran acierto: realizar un viaje por la etapa más feliz de muchos españoles, nuestra niñez.
















domingo, 25 de abril de 2010

“SEXOS”: COMEDIA DE LÍOS Y ENREDOS EN TORNO A LA SEXUALIDAD Y LAS RELACIONES DE PAREJA






Desde hace más de 6 meses, el 4 de septiembre del 2009 se estrenó en el teatro La Latina de Madrid, la obra de teatro Sexos, escrita por Xavier Bertrán y dirigida por Pep Antón Gómez, deleita a los espectadores de la capital hablándonos sobre el papel que juega la intimidad y el contacto en las relaciones humanas.


Más de 180.000 espectadores han disfrutado ya de esta comedia de enredos marcada por la fuerza e importancia que tiene el sexo en las relaciones de pareja.

Delante del espectador, amparados por un escenario minimalista en forma de puertas que simulan la entrada a un espacio propio perteneciente a cada protagonista, se plantan dos parejas Alberto-Pepón Nieto- y Cristina-Adriana Ozores-, Martín-Federico Celada- e Isabel-Neus Sanz- y Maite-Anabel Alonso-, la única single del grupo de amigos sobre los que gira la trama de la obra.

Una trama que comienza con un gusanillo, él que carcome a Alberto. Hay algo que no funciona en su relación con Cristina, el coco. Cristina tiene bastante más claras las ideas que su pareja: el problema es la falta de sexo en la relación. Con los miedos y dudas de Alberto y las Certezas de Cristina comienza la línea argumental excéntrica y divertida de Sexos.

La otra pareja la compone Martín, con su cuca, y su particular visión de la sexualidad como búsqueda de la satisfacción permanente, a veces fuera de la pareja. Algo que bajo ningún concepto tiene que afectar en su relación con Isabel, que ve en la cuca de su novio la señal de alarma para alcanzar su objetivo más deseado: la maternidad.

Finalmente Maite, el lío. Desencadenante de los líos de faldas que se producen en Sexos, producto de su propio lío interno. Ingenua, fantasiosa, emotiva y desconectada de si misma, Maite ansía encontrar una pareja y utiliza el sexo como instrumento para conseguir una relación.

Maite, en el fondo, desea encontrar el amor, sentirse querida cómo vía para conseguir su propia autoestima. Para ello, no duda en apuntarse a cuantos cursos de crecimiento personal considera necesarios.

Sexos es una comedia de personajes ricos y variados, fuertemente diferenciados y, a veces, contrapuestos que alcanza su punto álgido en los ricos e ingeniosos diálogos entre parejas y amigos.

A destacar el particular histrionismo de Pepón Nieto, la bis cómica de una natural Anabel Alonso, ambos arrancaron los mayores aplausos de la platea, y la gran presencia y verosimilitud de una serena Adriana Ozores, sin duda, desde hace años, en el mejor momento de su carrera artística.

Una sucesión de conversaciones, confidencias, conflictos, hechos y descubrimientos entre los personajes con la sexualidad y el desencuentro en las relaciones de pareja como motor e hilo de la acción en esta trepidante comedia.


Teatro La Latina- Plaza de la Cebada, 2, Madrid

Horarios: miércoles y jueves: 20’30h.

Viernes y sábados: 20’00h y 22’30h.
 Domingos: 19’00h.





jueves, 22 de abril de 2010

KURT COBAIN: " I HATE MYSELF AND I WANT TO DIE"




Trágico aniversario


Ayer se cumplieron 15 años de la muerte de Kurt Donald Cobain. Un 5 de abril de 1994, nos dejó uno de los mayores referentes de la década de los 90. El hombre que a fuerza de rabia e intensidad en sus letras y en su guitarra, cambió el panorama musical del momento: abatido por el Glam Metal y el Dance Pop, edulcorado por el marketing y la estética de rígidos video clips de los ochenta.

Kurt, fundador de Nirvana, una de las bandas más influyentes de los 90, creadora de lo que ha pasado a la posteridad como el Grunge o Sonido Seattle, fue encontrado muerto en su casa de la localidad de Abeerden (Seattle) por un empleado de una compañía eléctrica.

Junto a él, a pocos metros, una escopeta de caza y un jarrón en cuyo interior parecía contener una nota escrita. La autopsia determinó, días después, que se suicidó disparándose un tiro en la cabeza.

Es difícil explicar el panorama musical de las dos últimas décadas sin reseñar la decisiva importancia que tuvo Nirvana a nivel musical y cultural en el Rock de esos años.

El ocaso de un rock decadente

Un rock estridente, monotemático, en ocasiones rayando en la imagen primitiva. Carente de ideas y con una energía, en forma de rifs interminables, mal canalizada. Una música sin actitud y en muchas ocasiones sin aptitud, que se traducía en un tesoro completamente desaprovechado.

Kurt bebió de sus influencias: adoraba la intensidad y energía, no exenta de virtuosismo, de grupos como Black Sabbath o Black Flag. El talento compositivo e instrumental del Rock de los 70, cuyo máximo exponente eran Led Zeppelín. La actitud, furia, rebeldía e inquietud intelectual del Punk de finales de los 70, con arcanos como The Clash y Sex Pistols. Su admiración por la fusión del Punk con el recién nacido power-pop de The Pixies. Su idolatría y amor por la melodía de The Beattles.

Alguien muy especial y creativo

Con este maravilloso cocktail, una rabia no contenida por la necesidad de expresar lo que sentía, una creatividad fuera de lo normal y una reafirmación de su intelectualidad e independencia, nace un nuevo rock: fresco, furioso y completamente original.

Una frase suya definía su valentía y apuesta por la innovación: “prefiero que me odien por lo que soy a que me amen por lo que no soy”.

Kurt Cobain no encontró en Aberdeen, su localidad natal, nadie con quien compartir sus inquietudes musicales. La única opción era jugar a fútbol americano y a él nunca le gustaron los deportes. Llegó a hacerse pasar por homosexual para poder alejarse del entorno más convencional y compartir todo aquello que le interesaba.

A los 14 años recibió su primera guitarra de manos de su tío. Ahí comenzó su idea de formar un grupo y tuvo que esperar unos años hasta que encontró a Krist Novoselic al otro lado del río, a quien le unía las mismas inquietudes musicales.


Nace un nuevo sonido: el Grunge


Kurt decidió fundar una nueva dirección para el Hard Rock americano. Cogió el impulso iniciado por bandas norteamericanas de principios de los 80 como R.E.M., Sonic Youth, Husker Du en otros territorios del rock como el pop-Rock, el rock alternativo ó el hardcore y convenció de manera unánime a la industria musical, los medios de comunicación y lo que es más importante, el gran público.

Nirvana empezó en el año 1988, como otros grupos del entorno de Seattle: Mudhoney, Alice in Chains, Green River, bajo la influencia y diseño creativo del sello Sub Pob: creado a partir de la segunda mitad de la decada por Bruce Pavitt y Jonathan Poneman. Allí comienzan las grabaciones de lo que sería su primer disco con Krist Novoselic y Chad Channing como formación inicial.

En 1989, lanzó finalmente su primer largo Bleach, con un sonido inspirado en los grupos de metal de los 70, con Ozzy Osbourne a la cabeza. Un disco muy metálico y con claros tintes de Hard Rock, en dónde ya se empieza a vislumbrar los primeros esbozos de los que iba a ser el gran Nirvana.

About a Girl, el primer single, poseía una composición melódica y el intento de dejar un claro sello pop. Kurt la imaginó con la clara pretensión de hacer una canción lo más aproximada posible a los temas de su ídolo John Lennon y los primeros beattles.

A partir de ahí, el eco de Bleach se hizo notar. Llegarían las primeras críticas elogiosas y las tímidas apariciones en las listas de ventas de Billboard.

Sin duda, Bleach constituyó el pasaporte para la firma de un gran contrato con Geffen Records y la antesala de la gran bomba: la grabación y publicación de Nevermind con Dave Grohl cómo batería, en la que sería la formación mítica del grupo.

El primer single de Never Mind, Smells Like Teen Spirit, constituye, además de ser una de las mejores canciones de la década de los 90, la categoría de himno generacional por su rabia vital, su frescura y su intensidad instrumental y lírica.

Icono de una generación

Douglas Coupland en su libro la generación X y esta canción representan los dos símbolos más definitorios de unos jóvenes nacidos en los 70.

Mejor preparados que sus padres. Ideológicamente alienados bajo las premisas del capitalismo y lo políticamente correcto. En el fondo, condenados a la falta de libertad económica y el vacío cultural y personal. Nirvana y otros grupos del entorno de Seattle cómo Pearl Jam y Alice in Chains les llamarón a no contener su rabia, impotencia y frustración ante la decadencia y la falta de oportunidades de la sociedad que les rodeaba.

La canción alcanzó el número uno de las listas de ventas de singles rápidamente y catapultó a Nevermind hasta un estadio difícil de conseguir: ser un disco de culto y conseguir vender hasta doce millones de copias. Las once canciones perfectas del disco, dejarían grandes temas para la historia del Rock americano como Drain You, Lounge Act, Come as you are, Lithium o Polly.

A partir de ahí, Nirvana se convertiría en un fenómeno mundial. Llegarían las portadas de los mejores periódicos y revistas del mundo. La presencia en programas emblemáticos de la televisión norteamericana como Saturday Night Live y una gira mundial; primera por EE.UU. y después por Europa.

Espiral de Autodestrucción

También aquí surgen los primeros problemas para Kurt Cobain. Su incapacidad para controlar el fenómeno de masas que se le avecina. Su poca querencia con los rigores de la publicidad, los medios de comunicación y la apretada agenda de su multinacional. Las repercusiones no deseadas de su música como la violación en Seattle de una chica por parte de dos jóvenes cantando las letras de Polly.

En esta etapa empieza su inmersión de lleno en el mundo de la droga, con la que ya había coqueteado de adolescente. Se hace adicto a la heroína para combatir los extraños dolores de estomago crónicos que le empiezan a azotar antes y después de los conciertos, agravados por su escoliosis dorsal y por la ansiedad que le generan las interminables giras en las que se vera metido Nirvana a raiz de Nevermind.

En estos momentos es dónde conoce a Courtney Love, la extravagante y narcisista catante de Hole, en un concierto del grupo femenino L7. El flechazo entre ellos es inmediato y pocos meses después, y tras el anuncio del embarazo de ella, se casan en Hawai el 24 de febrero de 1992.

Más tarde, el 18 de agosto de 1992, nacería su única hija Frances Bean Cobain, el segundo nombre proviene de lo que Kurt intuyó que era el feto en su primera ecografía.

Último disco de estudio: In Utero

Así, entre actuaciones, entradas y salidas de las clínicas de rehabilitación, peleas y discusiones con su mujer, transcurrió el tiempo hasta la grabación de su tercer Lp: In Utero.

Un disco más intimista, barroco y menos melódico, que buscaba experimentar y profundizar en las raíces del sonido de Nirvana.

Kurt fue haciéndose más reacio y esquivo, no sólo con la opinión pública, sino con su entorno más cercano. Un hondo pesimismo y una profunda desazón ante la evolución de su vida y su carrera musical se fue apoderando de él.

Un acústico premonitorio

Esto no impidió que iniciase la gira mundial de su nuevo álbum, ni que en diciembre de 1993 grabase una joya acústica para la Mtv, en la que supervisó todo el aspecto instrumental y la ambientación. Algunos destacaron la profusión de velas y flores, en lo que pareció, a posteriori, un funeral adelantado.

Unplugged in New York, dónde revisó sus mejores temas y dejó unas cuantas versiones para la memoria como The Man who sold the world de David Bowie, Plateau de sus idolatrados Meat Puppets o Where did you sleep last night de el artista de Blues Leadbelly.

El principio del Fin

En marzo de 1994 se le diagnostica, después de un concierto en Munich, bronquitis y laringitis severa, tras lo cual parte hasta Roma, el siguiente directo, el 3 de marzo donde le espera su esposa.

En Roma amanece en el hotel inconsciente tras una sobredosis por combinación de champaña y flunitrazepam. Es ingresado en el hospital donde permanece cinco días. Cobain sale del hospital y regresa a Seattle. Courtney Love empieza a alertar sobre la tendencia al suicidio que empieza a tener su marido.

El 25 de marzo Courtney prepara una reunión con los más allegados de Kurt del mundo musical y familiar para intentar convencerle sobre la gravedad de su situación. Su gente presencia a un Kurt Cobain escéptico que niega su comportamiento autodestructivo.

A partir de ahí se desencadenará una espiral con desapariciones, ingresos en clínicas e investigadores privados, que desembocará con la aparición de su cadáver inerte en la residencia familiar de Abeerden, el 8 de abril de 1994.

Para la memoria queda la nota que dejó escrita en donde hay una cita muy explicativa de lo que Cobain sintió en sus últimos días de vida y que es copia literal de la letra de una canción de Neil Young: “es mejor reventar que dejarse consumir”.




martes, 20 de abril de 2010

ALEJANDRO JODOROWSKY Y LA PSICOMAGIA






Alejandro Jodorowsky nació en Chile el 7 de Febrero de 1929.Artista polifacético destaca, entre sus muchas facetas, como escritor, filósofo, dramaturgo, actor, poeta, director de cine, guionista de cómics, instructor del tarot, mimo, psicoterapeuta y psicomago.


Su principal aportación y lo que le ha dado trascendencia y peculiaridad en el mundo de la psicología es la psicomagia. Técnica que conjuga los ritos chamanísticos, el efecto patético y sanador del teatro y el Psicoanálisis pretendiendo provocar en el paciente una catarsis de curación.

La premisa central de la psicomagia es que el inconsciente de los seres humanos interpreta los actos simbólicos como si fuesen hechos reales, de tal manera que un acto simbólico-sagrado podría modificar su comportamiento y curar ciertos traumas psicológicos que nos acompañan desde edades muy tempranas.



Los Actos Psicomágicos son “diseñados a medida” y prescritos una vez que el Psicomago ha analizado y tenido en cuenta las peculiaridades y aspectos íntimos del consultante y estudiado, incluso su árbol genealógico.

PRINCIPIOS ESENCIALES DE LA PSICOMAGIA

1-El único lenguaje que alimenta el nivel de conciencia es el lenguaje del arte y la poesía (la música del alma)

2-Al inconsciente le es más fácil comprender el lenguaje onírico que el racional.

3-Aquello que nos da miedo, que nos paraliza pierde toda su fuerza en el momento en que dejamos de darle importancia y de pelearnos con ello.

4-Un aprendizaje, una enseñanza, no se hace útil, no adquiere toda su fuerza transformadora, hasta el momento en que se lleva a la práctica. Un darse cuenta que no va acompañado de la acción resulta completamente estéril y no sanador. Un acto vale mas que mil palabras.

5-El deseo expresado de la forma adecuada encuentra su camino para hacerse realidad.

6-Para estar en condiciones de ayudar a una persona no podemos esperar nada de ella y tenemos que conseguir su permiso para entrar en todos los aspectos de su intimidad.

EFICACIA DE LA PSICOMAGIA

La psicomagía es útil y a probado su eficacia a raíz de la experiencia aunque su aplicación práctica es difícil y necesita de 2 factores fundamentales.

A) El Psicomago ha de ser capaz de diagnosticar correctamente el problema.

B) El consultante ha de estar convencido de la competencia del Psicomago, es decir, ha de tener un acto de Fe y Convicción y ejecutar sus instrucciones al pie de la letra.

EL ACTO PSICOMAGICO

Una vez que el Psicomago detecta cual es la pulsión o trampa del Inconsciente que esta haciendo infeliz al consultante le receta de manera intuitiva un acto psicomágico (una tarea a realizar).

Definición-Performances llevadas a cabo por el consultante y que pueden requerir de la ayuda de otras personas para su ejecución. Pueden resultar chocantes, ridículos y transgresivos pero con ellos se pretende romper “los circulos viciosos de nuestro comportamiento.” (ya sea mental, emocional, corporal o sexual).

De esta manera, rompemos el nudo gordiano que nos ataba e iniciamos un nuevo camino de curación.

EJEMPLO DE ACTO PSICOMAGICO

Un consultante (paciente) informa al psicomago de que no puede dormir porque un adivino le ha predicho que “alguien cercano a ti morirá y perderás mucho dinero”

El hecho de que haya consultado a un adivino ya nos habla de la predisposición del inconsciente del consultante a creer en la predicción. La única manera de que la predicción pierda fuerza y quede desarticulada en la vida de nuestro paciente, es hacer que se cumpla de forma metafórica por lo que el acto psicomagico prescrito será el siguiente:

“El consultante deberá coger un billete de 20 euros y escribir en su anverso seis ceros, de esta manera lo convierte en veinte millones de euros. A continuación deberá matar a una mosca cercana a el y envolverla con el billete. Una vez envuelta como si fuera una mortaja procederá a enterrar a la mosca y el billete. De esta manera habrá cumplido la predicción de manera metafórica y dejara de tener fuerza en el inconsciente”

viernes, 16 de abril de 2010

EL JOSE TORINO



En esta ocasión voy a hacer un punto y aparte en mi observación natural y a veces fortuita del género femenino. No os preocupéis, pronto volveré con nuevas historias de nuestras chicas madrileñas. Tienen la suficiente presencia y excentricidad para constituirse en un inagotable filón de anécdotas hilarantes y "kafkianas".


Hoy mi analogía con el cine me transporta a una de las mejores películas del 2008, Gran Torino: magnífica cinta dirigida e interpretada por Clint Eastwood, en la que según ha comentado, va a ser su última interpretación como protagonista, que relata los últimos días de vida de un antiguo combatiente de la guerra de Corea y trabajador retirado de Ford, en su convivencia con vecinos inmigrantes de oriente y la difícil relación que mantiene con sus hijos y nietos a partir de la muerte de su esposa.


El personaje que os voy a relatar no se llama Walt Kowalski sino Jose. No vive en una población del norteamericano estado de Michigan sino en el madrileño distrito de Villaverde. Tampoco trabajó en la Ford ni es veterano de la guerra de Corea, fue camionero en sus tiempos mozos y ahora regenta dos bares-churrerías en Villaverde Bajo y Villaverde Alto. En lo único en lo que coinciden aparentemente Walt y Jose, es en su gusto por las armas y en su determinación por utilizarlas sin vacilación cuando lo creen adecuado ó necesitan defender sus dominios.


Yo vivo en el Barrio del Pilar, situado en la zona Norte de Madrid, se trata de una barriada de clase media y naturaleza obrera que en sus inicios, allá por los años 60, acogió a numerosos emigrantes de Extremadura, las dos Castillas y Andalucía mayoritariamente. Actualmente el Barrio de “la pili” también se nutre, cómo todos los distritos de Madrid, de numerosos emigrantes procedentes de América Latina, Europa del Este y El Magreb.


No conocía Villaverde, aunque, cómo no, había oído hablar del distrito. De sus órigenes marginales, de su amplia presencia de miembros de etnia gitana y de algunas leyendas populares que hablan de las peleas entre bandas y los partidos de fútbol cancheros, cómo diría un argentino, allá por la década de los 70.


Por motivos de trabajo me destinaron a Villaverde, a la Avenida Orovilla, paralela a la Avenida Andalucia, la principal arteria de Villaverde Bajo, cerca del Carrefour que hay pegado a la rotonda de salida hacía la M-40.

En una de mis primeras salidas a desayunar, traté de buscar un bar mínimamente presentable en el que tomar un café y algo que echarme al gaznate. No tuve que buscar mucho, sólo hasta la primera perpendicular a la Avenida Orovilla, para encontrar la cafetería-churrería Belén.Con el típico cartel de neón y una gran vidriera de hierro pintada en amarillo chillón y segmentada en cuadrados y una puerta pesada con un muelle algo corroído, se presentaba la cafetería. Recuerdo perfectamente la primera vez que entré. No había casi gente, para lo que más tarde sería menos habitual en Belén. Al lado de la entrada se desplegaba la barra: el extremo más corto hacía la izquierda y el más largo adentrándose en la profundidad del local. Allí estaba Jose: unos cincuenta y muchos años,  con pelo cano y complexión fuerte, barriga generosa y extensa, brazos entre fuertes y rollizos. Casi siempre mal vestido y con camisas demasiado abiertas. Al verlo me dio la impresión de ser un cruce entre Jesús Gil y Alfred Hitchcock.


- Buenos días- le dije tímidamente, algo que suele pasarme la primera vez que entro en un sitio.

- Hola chaval- su tono fue extraño. Entre familiar y desafiante. Su media sonrisa me hizo decantarme por lo primero.

- Me pones un café con leche… ¿De desayunar que tienes?- pregunté cuando empezó a ponerse en marcha con la máquina de café.

- De desayunar lo que quieras, aunque siempre lo mejor. Yo te recomiendo los churros que los hago yo todas las mañanas.

- Ponme dos porras a ver que tal.

Al siguiente día, producto de mi desconfianza hacía la zona y mi carácter no muy aventurero volví a desayunar allí. Jose enseguida empezó a coger confianza conmigo. Suelo tener un trato agradable, escucho a veces más de la cuenta y me expongo con mi opinión más de lo que es prudente. Jose vio en mi a alguien familiar y en él que poder explayar todas sus batallitas y su ego incontenible.

Durante dos meses fui a la cafetería Belén a desayunar. No siempre estaba Jose, a veces tenía un empleado contratado a cargo del bar. Un hombre más mayor que él. Cordial, aunque con el semblante triste y afectado de cierta sordera. Jose le tenía contratado por una miseria, pero eso no le quitaba su laboriosidad. De hecho solía ponerme las mejores tapas. Pero Jose, no se definía por lo que callaba, sino por las numerosas anécdotas que contaba. Historias excéntricas: algunas divertidas, otras sorprendentes. Casi todas me mostraron un personaje peculiar y excesivo. Lo más parecido a un Walt Kowalski castizo, con personalidad y excentricidad, pero despojado de la ternura y presencia del maravilloso personaje de Clint Eastwood.


La más impactante fue una de las primeras que me contó. Estaban dos profesores de un colegio cercano de la zona discutiendo sobre los alumnos gitanos de Villaverde. Yo me limité a escucharles atentamente. Hablaban de lo problemáticos que son algunos alumnos de los poblados, cuándo Jose reposó su pesado cuerpo en la barra y no dudó en intervenir:


- A los gitanos los conozco yo muy bien. Están en Villaverde antes que muchos de los árboles que hay en la Avenida Andalucía. Te digo una cosa, son muy fáciles de llevar.- Jose cerró los ojos durante unos segundos y cuando los abrió miró de manera elocuente a los profesores.

- Jajaja- rieron de manera desenfadada, aunque prudente- ¿A qué te refieres exactamente Jose?- preguntó uno de ellos sin salir de su asombro.

- Lo que oyes querido. Sólo tienes que hablarles en un lenguaje que ellos sepan entender y valorar. Al final lo más importante entre los seres humanos, por muy gitanos que sean, es la comunicación.- Jose estaba tranquilo, cómo recién salido de una placentera siesta. No mostraba signos de fanfarronería ó una actitud forzada. Yo observaba atentamente, intentaba captar toda la conversación sin derramar el cafe en mi chaqueta y devolvía las miradas de complicidad que me lanzaban todos los interlocutores de la conversación.

- Bueno, yo llevo muchos años en la enseñanza y lo que he aprendido con ellos es a intentar no molestarles. Si quieren que vengan los niños bien, y si no, también.

- Os voy a contar algunas anécdotas que he tenido yo con los gitanos aquí en Belén. Llevo con la cafetería más de veinte años y nunca he tenido un problema con ellos. Hace unos meses, ya sabéis que llego a las 7’15 de la mañana para hacer los churros, aparqué el coche unos 15 metros más arriba de la calle. Total que empiezo a descargar unas cajas para la cafetería, la masa de los churros y mi escopeta- cuando terminó de decir la palabra escopeta hubo un silencio de unos cuantos segundos. Ni los profesores ni yo, acertamos a decir nada. Sólo unas tímidas miradas y gestos de incredulidad. Jose de Villaverde empezaba a ser Jose Torino.- porque yo siempre que entro y salgo del coche llevo mi escopeta de caza. Empiezo a bajar la calle en dirección a Belén y de pronto me encuentro a un gitano de unos cuarenta años, apoyado en uno de los coches. Va “el basura” y me dice: “jefe, ande va usteee con esa ejcopeeeeta”. Y yo le contesté en su lenguaje para que me entendiera, sin dudas. “es para pegar dos tiros a hijoputas como tú si me preguntan por ella”.- No pudimos más que reírnos, fue una risa nerviosa, estruendosa y de corta duración, que dio paso al asombro y un cierto miedo.- ¿Veis cómo sólo es una cuestión de lenguaje? Seguí mi camino hasta la puerta de Belén y no volvió a molestarme.

- Bueno Jose, cómo eres- le contestó uno de los profesores, él más veterano, mientras pinchaba una papa de la ensalada campera que tenían de tapa- ¡de todas formas los niños son pequeños salvajes!

- ¡Con los niños es lo mismo Bernal!, ¡coño!, que parece mentira que seáis profesores, joder. Con los niños también tuve yo mi batallita.

- ¿A sí?, no sabía que entraran aquí- esta vez quiso intervenir el otro profesor. Yo continuaba de mero espectador. Todavía me faltaban horas de vuelo para ser contertuliano de Belén.

- ¡Claro que si!, ¡joder!- exclamó mientras me miraba a los ojos- ¡precisamente por eso! Mira, antes entraban unos cuantos niños gitanos y se ponían a jugar y toquetear la máquina de tabaco. A mi no me importa que los niños jueguen, para eso son niños, pero con educación. Algo que perdieron un día en el que empezaron a darle patadas a la máquina. Entonces saqué una de las 5 escopetas que tengo en el almacén y les llamé: “¡hey niños!”, cuando miraron les apunté con la escopeta y “pam”, “pam”, hice cómo si les pegase dos tiros. Los niños se fueron asustadísimos. Al cabo de un rato, entra uno de los patriarcas gitanos de aquí, de Villaverde y me pregunta: “perdone que le moleste, es que me han dicho mis nietos que usted les ha asustado apuntándoles con un arma, ¿ Es eso cierto?, y yo le contesté de manera natural : “ vera usted, sus nietos han entrado a esta, que es mi casa, y han pateado mi máquina de tabaco, cuando alguien viene a mi casa así, trato de defenderme y le aseguro que estoy bien protegido.” “¿Eso han hecho mis nietos?”, me preguntó. Asentí con la cabeza y me le quedé mirando fijamente. “No se preocupe jefe que no van a volver a molestarle más.” Eso fue lo último que me dijo. Hasta hoy.- Jose terminó su parlamento con una sonrisa y subiéndose las mangas de la camisa. Ha pasado casi un año desde entonces y no he olvidado la anécdota de aquel día.


La cosa no quedó ahí. Durante sucesivos días seguí yendo a desayunar a Belén, a los dominios de Jose. Me atraía poder escuchar conversaciones e historias atrayentes. No tuve que esperar muchos días para poder contemplar momentos singulares y volver a oir cosas fascinantes, casi todas con éste excéntrico personaje cómo protagonista.

miércoles, 14 de abril de 2010

ADAM SMITH: LA DOCTRINA DE LA MANO INVISIBLE





Adam Smith nació el 5 de Junio de 1723 en Escocia. Fue Filósofo y Economista. A la postre se convertiría en uno de los mayores exponentes de la Economía clásica y ,por lo tanto, uno de los padres de esta en su concepción de ciencia social.


El primer “economista”

En 1776, publicó un libro denominado: “Ensayo sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones”, que todavía se sigue publicando más de dos siglos después y que, hoy en día, se considera el tratado fundador de la economía debido a su carácter estudioso y sistemático de esta ciencia.

En el Estado de la Naciones, Adam Smith aborda un tema anteriormente iniciado por los mercantilistas y fisiócratas: el proceso de creación y acumulación de la riqueza. El principal pilar de este proceso es el factor de trabajo y su aportación en valor añadido a las mercancías en el proceso de producción.

Filósofo, político…talento multidisciplinar

En 1737, Adam Smith ingresó como estudiante en la universidad de Glasgow, donde recibió clases de Filosofía Moral por Hutcheson. Es en el campo de la moral práctica, que aprende en esta asignatura, donde esta basada muy buena parte de las tesis de la Riqueza de las Naciones.

El periodo de 1748 a 1751, lo pasó como profesor ayudante de las cátedras de retórica y literatura de la Universidad de Edimburgo. Allí estableció una estrecha amistad con David Hume, que marcaría su concepción futura de la ética y la economía.

Debido a sus viajes como tutor por Francia y Suiza, Adam Smith entró en contacto con los fisiócratas franceses y su concepción de la política económica basada en la primacía de la ley natural, la riqueza y el orden.

La teoría de los sentimientos morales

En esta obra, Smith realizó una exploración de todas aquellas conductas humanas, en las que el egoísmo no juega un papel determinante, hasta llegar al concepto de empatía. Cuando sentimos empatía, un sujeto pude ponerse en el lugar de otro aunque no obtenga ningún beneficio por ello.

De esta manera desarrolló una visión imparcial del individuo como juez y valedor de las acciones a nivel individual y/o social.

Explicando sentimientos morales como la justicia, la venganza o la admiración, llegamos a la conclusión de que detrás de los objetivos y causas individuales, a los que el individuo se consagra con la mayor eficiencia posible, se encuentran fines o causas más globales que avanzan paralelamente y en la misma dirección.

Los sentimientos individuales sirven de guía y orientación para la consecución de objetivos más altruistas y generales de los que se favorece la sociedad en su conjunto.

La riqueza de las naciones


Smith realizó el primer intento por diferenciar la economía de la ciencia política, la ética y la jurisprudencia. Supuso el primer apoyo conceptual crítico a la corriente mercantilista imperante desde el siglo XV y más tendente al comercio de las colonias que a la naciente revolución industrial.

La tesis central de esta obra nos dice que la clave del bienestar social se fundamenta en el crecimiento económico y este tiene su motor en la división del trabajo.

Diversificamos el trabajo a medida que tenemos mercados más grandes y más profundos y, por lo tanto, demandantes de trabajadores más especializados en hacer cosas diferentes. Es decir, producimos más cosas, más cantidad de cosas, cosas más complejas y diferentes y por lo tanto necesitamos más gente con más habilidades.

La mano invisible

A través de esta tesis, entra en juego la doctrina de la mano invisible, cuyo postulado principal es que el egoísmo individual fomenta, como una especie de mano invisible, el bienestar común.

La teoría nace de su anterior obra, en donde se nos dice que solo la empatía con el egoísmo del otro, el reconocimiento de sus necesidades, nos sirve para alumbrar nuestras necesidades propias: “dame lo que necesito y tendrás lo que deseas”.

De esta manera se introduce la segunda vertiente de la tesis, donde “la propensión innata del hombre al intercambio es la base para el desarrollo y el crecimiento de los seres humanos, todo esto bajo la regulación de un gobierno que vele por el buen funcionamiento de este sistema/mercado.”- Adam Smith- (La sociedad bien gobernada)

Aportaciones de Adam Smith a la economía

-El diferente valor de las cosas derivado de su uso o su intercambio en un mercado.

-La especialización conlleva una mejora de la producción por hora/trabajador (marginal), derivada de una asignación más eficiente y por lo tanto una reducción de los costes de producción y por lo tanto del precio de los productos.

-El precio del factor trabajo o salario ha de ser proporcional a su productividad o lo que es capaz de producir por hora de trabajo.

-La competencia perfecta es la mejor forma de asignar recursos a la producción, es decir, pagar a los trabajadores y por las maquinas en relación a lo que aportan a la producción de las mercancías (iguales a las productividades marginales en cada momento)

Aportación al comercio internacional

El comercio y, por lo tanto, el intercambio de mercancías y servicios a escala internacional proporcionan un mayor crecimiento de las economías de los países que intervinientes.

Los bienes han de ser producidos en aquellos países donde sea más bajo su coste de producción y allí exportarse al resto de los países. Crea el concepto de ventaja absoluta, para definir la capacidad de producir un bien utilizando los menos factores productivos posibles.

Un proceso productivo encuadrado en un marco de liberación del comercio, sin trabas y con libertad de circulación de los factores productivos, para alcanzar las mejores ventajas posibles y redundar en un mayor crecimiento de todos los países involucrados.

Adam Smith falleció el 17 de julio de 1790, habiendo sido nombrado tres años antes rector honorífico de la Universidad de Glasgow.

Aquí os dejo una maravillosa escena de la película " Una Mente Maravillosa", que narra la vida y obra de el economista norteamericano John Nash, premio Nobel de Economía en el año 1994  por su tesis doctoral de tan sólo veinte folios sobre la Teoría de Juegos aplicada a la Economía escrita a la edad de 26 años.
Nash refutó y complemento la Doctrina de la Mano Invisible de Adam Smith más de dos siglos después.



lunes, 22 de marzo de 2010

LA THELMA Y LA LOUISE

Parece que Marzo esta concediéndonos una pequeña tregua en este gélido y crudo invierno que llevamos en el 2010.



Lo que os voy a contar sucedió hace dos sábados. Como siempre, me dispuse a salir una noche más y disfrutar de Madrid en el fin de semana. Bajé a la calle y enseguida noté que la temperatura iba a permitir una noche más templada. Había quedado con el maestro en el Café Comercial, situado en la Glorieta de Bilbao: un sitio clásico, fundado a principios de siglo, cuando aún existía el Madrid castizo. Un buen lugar donde poder tomar una cerveza de barril bien tirada sin la presión de la gente, ni un ambiente cargado por el humo o la pesadez del aire.

Caminé, desde mi portal, unos cuantos metros hasta llegar a la parada de autobús del 147: la línea que recorre desde mi Barrio hasta la Plaza del Callao. La parada estaba vacía, no había ni un alma. Intenté mandar un sms de estos que te marca la distancia y el tiempo que falta para que el autobús llegue hasta donde yo me encontraba. No tuve respuesta, así que me puse a contemplar los coches que pasaban y la soledad de mi calle a las once de la noche.


Al poco tiempo de estar ensimismado en la tranquilidad de la Plaza de Mondoñedo, apareció una chica caminando en dirección a donde yo estaba situado. Desde lejos tenía buena pinta: rubia, de figura estilizada, quizás demasiado delgada, venía hablando por el móvil y fumando un cigarro. Vestía pantalón vaquero de pitillo, cazadora sintética con aire casual y parecía bastante concentrada en la conversación. Hablaba bajito, porque se situó por detrás de la marquesina y no escuche nada. Para lo cotilla que soy yo, se trataba de una conversación sigilosa.

Al cabo de unos diez minutos, llegó el 147. Nos montamos los dos, yo entré primero, y nos sentamos en dos asientos individuales a la misma altura. Giré la cabeza para localizarla y allí estaba ella, mirando fijamente por el cristal del autobús. Aislada de forma intencionada.

El 147 circulaba rápido y ligero, extrañamente suave para un vehículo brusco y con mucho trasiego. Iba en lo que parecía un plácido paseo al centro de Madrid, cuando irrumpieron ellas: la versión más soez, menos atrevida y brillante de Thelma y Louise.

Lo único en que se parecían a las dos románticas, idealistas y excéntricas aventureras retratadas por Ridley Scott a pricipios de los noventa y maravillosamente encarnadas por Susan Sarandon (Louise) -nominada a los Oscar de ese año por su actuación- y Geena Davis(Thelma) era en que se trataba de dos chicas. Nada más. Una triste, aunque a la postre divertida, imitación de nuestras chicas rebeldes de la gran pantalla.

En la película, Thelma y Louise empiezan juntas su poético y apasionante camino de carretera. Nuestras chicas, sin embargo, no empezaron unidas.

Cuando estábamos a punto de entrar en la Castellana, al lado del edificio de la Seat, el autobús se detuvo repentinamente en una parada. La conductora, porque era una mujer, lo cual no es habitual de ver y lógicamente llamo mi atención al entrar, no se había percatado de que una chica esperaba en la marquesina correspondiente. Esa chica era nuestra Louise.

De manera respetuosa con el guión del film, Louise fue la primera en entrar en acción. Subió al autobús y sin mirar casi a la conductora, introdujo su billete en la máquina.

Louise era morena, con el pelo largo y liso y un flequillo prominente. Vestía un abrigo de algodón de color negro, largo y con cinto. Una falda negra y medías del mismo color. Parecía bien maquillada y con una cara bonita. Esto es lo que acerté a observar, desde que subió al autobús hasta que rebasó mi posición para sentarse justo detrás de mío.

Nada más sentarse, realizó una llamada con su móvil, llamada infructuosa porque no le cogieron el teléfono. A la siguiente parada ó dos más tarde, entró Thelma en escena. Era pelirroja, con una coleta bastante graciosa y la piel muy blanca. Vestía cazadora vaquera, como su homónima en el cine, y falda negra rematada con unos zapatos negros de charol y tacón alto.

Subió rápido al autobús, insertó su billete y enseguida empezó a mirar al fondo, cómo buscando a alguien con cierta inquietud.

-¡tía que estoy aquí!,- dijo Louise repentinamente.

Thelma miró, pero no conseguía verla, a pesar de que estaba a unos dos metros de Louise y de que miraba en la dirección desde donde la había reclamado

-¡que estoy aquí!, ¿estás ciega, ó qué?-

-¡Ahhhhhhhh!- respiró aliviada- creía que no estabas, como me llamabas por el móvil, pensé, ¡joder tía!, que esta no viene montada en el bule.

-¡que va tía!, te estaba llamando para ver si estabas en la parada- como podéis ver destilaban el mismo espíritu aventurero, la misma valentía y osadía de sus alter-egos en el cine.

- ¡joder tía!, que no te veía porque es que voy sin lentillas y no veo un carajo.

- ¡ya te digo tía!, te estaba saludando desde aquí y no me veías- antes muerta que sencilla me dieron ganas de decir a mí. Por suerte, me mantuve como espectador en todo momento.

- ¿Qué hiciste ayer petarda?- tampoco coincidían los apelativos con los que recuerdo se cruzaban entre si las dos protagonistas, jeje.

- Pues nada tía, estuvimos el cari y yo en un cumple de un amigo suyo.

Thelma no siguió la conversación, se había quedado mirando algo en nuestra ventana de la parte izquierda. Algo que yo también pude contemplar: en el otro carril de la Castellana, en sentido Plaza Castilla, había habido un choque en cadena y varios coches estaban siniestrados y detenidos en la vía. En ambos extremos, dos coches de policía habían detenido la circulación.

- ¡Ayyyy, que penita que me dan!, suspiró Thelma, definitivamente abandonó en ese momento la inocencia y candidez que nos demostró Geena Davis en su magnífica interpretación. Más bien se trataba de un replicante (similar a los que se hicieron famosos en Blade Runner) soez e insolidario, casi rayando en la idiotez. Afortunadamente, Louise no condujo su coche dialéctico por ese camino que había mostrado Thelma y siguió con su conversación.

- Tía, el cari esta súper mosqueado conmigo. ¿Tú te acuerdas del Borja?

- No tía, ¿Quién es el Borja?- encima no se enteraba de la otra conversación, pero tampoco dudó en volver a interrumpir a su amiga.

Esta vez dirigió su mirada a la derecha, claro, primero es la izquierda y luego la derecha como en las instrucciones militares de los marines norteamericanos. Ahí continuaba mi misteriosa y bella compañera de parada. Tal y como la había dejado antes de que interrumpieran en el autobús nuestras dos flamantes aventureras.

- Oye, perdona, ¿Tienes un Cleanex?- Thelma preguntó, esta vez sí, con algo de educación pero no muy alto en su tono de voz. Ella, la chica misteriosa, no contestó.

- Joder, ni me ha contestado la tía, que poquita educación, la verdad.

- Tía díselo un poco más alto, a lo mejor no te ha oído. Louise estaba lejos de Susan Sarandon, aunque, también, demostraba tener más clase que su propia amiga, nuestra Thelma de andar por casa.

- ¿Me puedes dejar un pañuelo?- preguntó con más diligencia y esperó con paciencia una respuesta que esta vez sí se produjo.

Mi compañera giró la cara, sonrió aludiendo a su ensimismamiento, rebuscó en su bolso y al poco tiempo sacó una funda de cuero que contenía los deseados pañuelos.

- Toma, aquí tienes- espetó de manera directa y cortés

- Muchísimas Gracias- la respuesta sonó demasiado agradecida.

Louise aguardaba, mientras tanto, pacientemente para reiniciar su conversación. No había olvidado lo que estaba comentando.

- Bueno tía, lo que te iba comentando, qué el cari se pilló un rebote…de nuevo no pudo proseguir, en esta ocasión un timbre surgió de dentro de su bolso.

- Espera tía que es el cari… ¡hola amor!- de repente, un cambio brusco en la entonación y el ánimo- aquí si tenía las dotes de Louise para manejarse con el teléfono. Unas dotes más forzadas y teatreras. Al otro lado del móvil, se oía una voz masculina. La pude percibir sería y con tono fuerte, nada más. Soy “Mariñas de barrio”, pero no llego a tener un oído privilegiado, ni mucho menos.

- carí, a ver…espera que te cuente… ¡cari no te mosquees, eh!, que estás un poco alteradito. Bueno, ahora hablamos que nos queda poco para llegar al Ludwig, besitos cari-

El Ludwig es el típico garito de Torre-Europa lleno de tías del extrarradio con varias dosis de más de maquillaje, escotes muy sugerentes y pelos lisos recién salidos de la peluquería. Junto a ellas, suelen abundar chicos imberbes con muchas horas de gimnasio, aquellos que se les dice ingeniosamente “mazapanes” y algún que otro niño de papa enseñando las llaves de su coche, es decir, del coche que le compraron en casa.

A a la altura de Nuevos Ministerios, mi compañera de viaje inicial se despidió de nosotros. Lo hizo de manera sigilosa y prudente, como había iniciado su andadura en el autobús. Me quedé mirándola un rato, viéndola caminar por la inmensa acera de La Castellana , antes de partir de nuevo el 147.

Louise cortó la conversación con su cari y siguió la que tenía con Thelma:

- Bueno tía, que nos interrumpen más que los anuncios de las novelas de por la tarde. A ver, te decía… el Borja es un tío que está muy bueno que vive al lado mío. Está estudiando para bombero y todas las tardes sale a correr por el parque de al lado de mi casa. A lo cual, me lo encontré el otro día por la noche cuando volvía de casa de Jenny y me dijo que a ver cuando quedábamos para tomar un café.

- ¿Y qué le dijiste tía?-

- Pues nada…yo le di mi móvil, a lo cual, un café no implica nada tía, además, no se, está bastante bueno y por tomar un café no estoy haciendo nada malo. Total, que le di el móvil y por la noche va “el notas” y me manda un mensaje diciéndome que le caigo muy bien, que está deseando que nos veamos un día…-el tono de voz de Louise iba cambiando a medida que se acercaba al desenlace de la historia con el tal Borja. Se iba haciendo cada vez más cálido y sugerente.


- Pues tía, tú no te tienes que sentir culpable por nada, no has hecho nada malo- Ahí si que encontré a la Thelma del cine, siempre solidaria con Louise, aunque no tuviese razón.

- Total, que nada, que pasaron los días y no supe nada más de él, hasta que ayer estábamos en el cumple y de pronto me sonó la alerta de mensajes del móvil. Yo estaba hablando con la Jenny y no le presté atención. Resulta que, al cabo del rato, viene el cari con el móvil y con una cara de cabreo que no veas y me suelta:

- ¿Quién coño es Z?, y ¿Por qué te manda un mensaje diciendo que a ver cuando podéis quedar?

- ¿Y quién es Z tía?- Thelma estaba perdida, pero no me extraña, porque Z no me cuadraba con el tal Borja.

- Pues nada tía, que como no sabía como coño meterlo en la agenda para que pasase desapercibido, le puse Z- ¡vaya manera de esconder a alguien!, pensé.

- ¡Joder!, ¡que pasada!, ¿Y qué le dijiste al cari?

- Nada, que el Z era el Borja, que también le conocía él, que era el bombero que vivía cerca de mi casa y que le había puesto Z con las prisas y porque no es nadie importante. Qué sólo íbamos a tomar un café un día para charlar. Nada más.-

- ¿Qué tal se lo tomó?

- ¡De puta pena tía!, empezó a decirme que algo más le tenía que haber dicho yo, que si no un tío no se toma esas confianzas ni manda mensajes, que sí él manda mensajes a una chica, es porque esa chica le ha dado pie para algo más…se puso como una fiera. ¡Qué quieres que te diga tía!, yo quiero al cari, pero el bombero está bastante bueno y una tía como yo no se puede cerrar puertas, ¡qué estoy de buen ver tía!-

- Claro que sí, además no pasa nada por quedar a tomar algo. Ellos son los primeros que a saber que hacen cuando salen con sus colegas…- Thelma siempre al lado de Louise, en los momentos más duros, cuando se apagan las luces y entran las dudas, nada como el calor y el abrazo de una buena amiga.

- ¡Tía!, tenemos que levantarnos, que es nuestra parada- Louise interrumpió la ensoñación de Thelma. En esos momentos el autobús dio un frenazo brusco para poder parar a la altura de Torre de Europa. Al mismo tiempo que Thelma empezaba a levantarse.

- Tía, espera un momento, no te levantes que el hombrecillo conductor te va a tirar al suelo-

¡Increíble! , Louise estaba tan abstraída en su lío a tres bandas con el cari y el bombero, que ni siquiera se acordaba de que el conductor del autobús era una mujer ó, peor aún, puede que ni siquiera se hubiese fijado en ella al entrar. Centrada en su mundo de fantasía y prima donnas. Definitivamente nada que ver con la entereza, capacidad de riesgo y serenidad de la inolvidable Louise de Ridley Scott.



Thelma se levantó y a continuación Louise. No pude evitar girarme para ver a mis dos charlatanas compañeras de viaje. En ese momento reparé en el tren inferior de Louise. Un culo bastante generoso y desproporcionado daba lugar a dos piernas anchas y gruesas cómo columnas atenienses. Me vino a la cabeza el enfado de el cari y el deseo de compañía de Borja, el bombero. Un halo de cuestionamiento del interés de los dos hacía Louise pasó por mi mente, para difuminarse en la trayectoria que siguieron mis dos compañeras de viaje en dirección Torre de Europa.



La realidad, a veces, puede superar a la ficción en crueldad y agresividad, en dureza y tristeza. Algunas veces en alegría, donde no suele superar a la ficción es en la singularidad, excepcionalidad y belleza de sus personajes: muchos de ellos extremos idealizados. Nuestras Thelma y Louise desaparecieron tal y como entraron, con más pena que gloria. Bajaron del autobús y se perdieron en la inmensidad de la noche madrileña. No se que fue de ellas, ni de el cari de Louise, ni del bombero. No tuvieron el apoteósico final de Thelma y Louise en el cine. Protagonistas de un canto a la libertad, a la rebeldía, a las ganas de aventura y, sobretodo, a la fuerza de la auténtica amistad.



Hasta pronto perdedores.