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martes, 12 de julio de 2011
OH CAPITÁN, MI CAPITÁN
Oh capitán, mi capitán...son los versos iniciales y el título de un poema de Walt Whitman, poeta, humanista, ensayista y periodista norteamericano, considerado el padre de la poesía moderna anglosajona.
Walt Whitman, el llamado "padre del verso libre", escribió libros de poesía tan controvertidos y liberadores como "Hojas de Hierba" y ha sido referente e influencia de muchos de los grandes escritores y poetas del siglo XX, entre ellos Allen Ginsberg, Fernando Pessoa, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges y Federico Garcia Lorca.
Este fantástico poema trata sobre los sinsabores que tiene la conquista de algo meritorio. En la vida todo aquello que conseguimos es fruto del esfuerzo y cuanto más alta y hermosa es la meta, más duro es el sacrificio y el precio a pagar por la mieles del éxito.
El barco está llegando a puerto, allí le esperan multitudes ansiosas por el reencuentro y orgullosas del tesoro conseguido por la tripulación, pero el capitán yace en el suelo "caído, frío y muerto".
Oh capitán, mi capitán también forma parte de la maravillosa escena final de la película El Club de los Poetas Muertos(1990), donde el profesor de literatura John Keating, despedido de un elitista colegio inglés de los años 30 por sus heterodoxos métodos, entra en el aula de sus alumnos por última vez para recoger sus útiles de trabajo y presencia como sus pupilos, delante de el decano del colegio que le ha sustituido como profesor de la asignatura, se rebelan contra la férrea autoridad de su nuevo y rígido profesor para despedirse de "su capitán herido de muerte" y se suben a la mesa pronunciado los hermosos versos de Whitman: "Oh capitan, mi capitán"
Esta preciosa escena de El Club de los Poetas Muertos y una entrevista a Menotti que he leído esta mañana me han impulsado a escribir sobre Pep Guardiola, el entrenador del fútbol club Barcelona.
Dice "El Flaco", otro gran sabio dotado de una excelente pedagogía, que "Mourinhos hay muchos, pero que Guardiolas solo hay uno". Sin discutir los méritos de Mourinho, ganador de dos copas de Europa con equipos sin idiosincrasia vencedora como el Inter de Milán y el Oporto, parece claro que Pep, por sus decisiones, su idea de juego, su generosidad, su valentía y su respeto y adoración por los jugadores, se ha ganado una cosa muy difícil de conseguir, la inmortalidad en el fútbol.
Y es que como bien dice Xavi Hernández, el gran volante actual del Barcelona y la selección española: " A Pep se le recordará por sus títulos y por su juego, Mourinho será uno más que ganó títulos"
La Hungría de Puskas, Czibor y Kocsis, la Holanda de Cruyff, Krol y Rep, el Brasil del mundial 82 con Zico, Socrates, Falcao y Eder no fueron campeones del mundo, pero como dice Johan Cruyff: " la gente los recuerda más que a los propios campeones de esos torneos". Avalan la teoría de que no sólo se recuerda a los vencedores en fútbol.
Estos equipos, marcaron una época y conquistaron las ilusiones y los sueños de todos los grandes aficionados del deporte rey. Hoy son considerados leyendas, si se quiere leyendas trágicas, pero en cualquier caso dioses del olimpo futbolístico. Detrás de estos jugadores, en la sombra, se encontraban los entrenadores- Tele Santana, Rinus Michels-, tipos con sabiduría, valentía, ideario futbolístico y con el compromiso de hacerlos jugar con estilo hasta sus últimas consecuencias.
No se trataba de engordar sus currículos y cultivar su ego, sino de conducirlos al éxito a través del disfrute y el aprendizaje de la esencias del juego, como el profesor Keating hace con sus alumnos al enseñarles la poesía y disfrutar del maravilloso momento de aprender- Carpe Diem-
Matt Bubsby y su poderoso Manchester United- Duncan Edwards, Bobby Charlton, Denis Law y un jovencísimo Georgie Best-, sobrevivieron a la tragedia aérea de Munich, donde perdió la vida más de medio equipo, Edwards entre otros, y acabaron ganando la copa de Europa de 1968 contra el Benfica del mítico Eusebio. Bill Shankly con su admirado Liverpool- Kenny Daglish, Kevin Keegan, John Barnes o Ian Rush entre otros- instauró el "Pashing Game"- magistral juego de combinación- a principios de los 80 y obtuvo sus merecidos frutos con la conquista de tres copas de Europa.
El fútbol, por lo tanto, reserva habitaciones de lujo en la memoria y la valoración de sus aficionados de culto a los innovadores, a los grandes estilistas y a aquellos que apostaron por conquistar los títulos a través del juego vistoso y creativo. Está claro que los equipos de leyenda son más facilmente refrendados si acompañan títulos a su espectáculo futbolísitico. En esta categoría entran el Madrid de Di Stefano, el Milán de Sacchi, el Ajax de Cruyff y acaba de irrumpir con fuerza y un estilo arrebatador el Barça de Guardiola.
Algunos dirán que no es de Guardiola sino de Xavi, Iniesta, Messi, Piqué y no les falta razón porque el fútbol es de los jugadores, como dice el propio Guardiola en un alarde de modestia, pero también podríamos decir que el Milán era de Van Basten, Rijkaard, Gullit y Donadoni y eso sería dejar incompleto una parte del mérito que correspondía al profesor Arrigo Sacchi.
Menotti dice en su entrevista que una parte de la decadencia de la sociedad es la mediocridad, la falta de interés y de medios de la educación en la actualidad. Faltan buenos profesores que sepan sacar el mayor potencial a sus alumnos y sobre todo " enseñar a interpretar la vida a través de las asignaturas".
El fútbol no deja de ser una metáfora de la vida y el flaco opina que " le robaron el fútbol a la gente". Faltan entusiastas y generosos maestros también en el fútbol que inculquen a los jugadores que la victoria tiene que ir asociada a un compromiso con el juego y con los espectadores, que pagan una entrada o un partido en la televisión para verlos.
Es en este aspecto donde toma vuelo la figura de Guardiola, que en su presentación como entrenador del Barcelona le dijo a la grada del Camp Nou " estarán ustedes orgullosos de este equipo, trataremos de darles espectáculo y estos jugadores se dejarán la piel por conquistar los títulos en juego", toda una declaración de intenciones premonitoria y cuidadosa con el orden de la promesas.
A punto de empezar su cuarta temporada como entrenador del Barça, después de una temporada muy dura y exigente por sus enfrentamientos con el Madrid de Mourinho, Pep se siente malherido, cansado y desgastado- hasta ha perdido abundante pelo- por defender tan hermosa y gloriosa bandera- como el capitán de Whitman- esta del juego " made in Barça", pero sobre todo por el desgaste mediático al que le esta llevando su rival de el "lado oscuro", el entrenador Jose Mourinho.- lado oscuro porque perteneció en sus inicios como entrenador al Fútbol Club Barcelona-
Sólo en una ocasión ha sucumbido al miedo y la ira, como dirían los fanáticos de la saga La Guerra de las Galaxias, por defender a sus jugadores en la rueda de prensa de las semifinales de la Champions League contra el Madrid en el Bernabeu, después de las provocaciones de " The Special One"- Así llaman en Inglaterra al técnico portugués-. Un entrenador enormemente preocupado en demostrar su poder delante de los focos periodísticos y alcanzar la gloria de los títulos, pero poco interesado en hacer disfrutar a los aficionados y convertir en mejores jugadores a sus pupilos.
Guardiola un día saldrá por la puerta grande del mundo del fútbol no sólo por sus títulos: tres ligas, dos copas de Europa, una intercontinental, una copa del rey, etc, sino por haber devuelto un fútbol hermoso, preciosista, dinámico, creativo, de asociación y con el balón siempre como protagonista a sus aficionados. También, como el profesor Keating, por haber llegado a puerto con sus chicos hechos grandes marineros, en olor de multitudes por los tesoros conseguidos y el valor del hermoso camino trazado hacia la gloria futbolística, aunque haya sido herido en su alma.
'''¡Oh Capitán! ¡Mi Capitán!'''
I
¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha concluido;
El barco ha enfrentado cada tormento, el premio que buscamos fue ganado;
El puerto está cerca, las campanas oigo, toda la gente regocijada,
Mientras los ojos siguen la firme quilla de la severa y osada nave:
Pero ¡oh corazón! ¡Corazón! ¡Corazón!
Oh las sangrantes gotas rojas,
Cuando en la cubierta yace mi Capitán
Caído, frío y muerto.
II
¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Levántate y escucha las campanas;
Levántate —por ti se ha arriado la bandera— por ti trinan los clarines;
Por ti ramos y coronas con cintas— por ti una multitud en las riberas;
Por ti ellos claman, el oscilante gentío, sus ansiosos rostros a ti se vuelven;
¡Arriba Capitán! ¡Querido padre!
Este brazo bajo tu cabeza;
Es tan sólo un sueño aquél en la cubierta,
Tú has caído frío y muerto.
III
Mi Capitán no responde, sus labios están pálidos y quietos;
Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad;
El barco se encuentra anclado sano y salvo, su viaje concluido y terminado;
De una horrorosa travesía, el barco vencedor, viene con un objeto conquistado;
¡Regocíjense, oh riberas y repiquen, oh campanas!
Pero yo, con lúgubre andar
Camino la cubierta donde yace mi Capitán,
Caído, frío y muerto.
martes, 18 de enero de 2011
LEO MESSI, EL BALÓN DE ORO MÁS DISPUTADO
Hace más o menos un año escribía un artículo sobre el balón de oro del 2009, galardón que recaía en Leo Messi. Un premio más merecido, quizás, que nunca y con mayor diferencia con respecto del resto de aspirantes en las votaciones finales.
Pues bien, el mundo del fútbol no deja de sorprendernos y el premio de este año ha sido una de las votaciones más controvertidas y uno de los dictámenes más polémicos de todas las ediciones de este prestigioso trofeo, que por primera vez se encontraba fusionado con las votaciones del FIFA world player, el galardón al mejor jugador del fútbol internacional otorgado por el máximo organismo del mundo del balompié.
Finalmente el premio ha recaído en Leo Messi de nuevo. Mirando las cifras y los títulos conquistados no parece un hecho demasiado reprobable: 47 goles en 49 partidos, bota de oro europeo con 34 goles en liga, campeón de la liga española más competitiva de la historia, máximo goleador de la Champions League con 8 tantos...desde los números el galardón es incuestionable, aún teniendo en cuenta su eliminación en cuartos de final del mundial ante Alemania sin haber anotado ningún gol, pero siendo el mejor de largo de la selección argentina y haciendo mejores jugadores del partido a los porteros rivales.
No se trata de cuestionar los meritos de Messi, indiscutibles, sino de valorar los de sus rivales y amigos en la lucha por el balón de oro, Xavi e Iniesta. Para empezar, podemos mencionar que ambos contribuyen a formar un equipo indescifrable, una máquina de buen juego perfectamente engrasada que proporciona el balón en las mejores condiciones a Messi, en tres cuartas partes del campo contrario, para que el jugador argentino pueda desequilibrar los partidos con su innumerable catálogo de recursos.
Tradicionalmente los jugadores más desequilibrantes o más meritorios en los tres últimos mundiales Zidane, Ronaldo y Cannavaro, han sido los ganadores del Balón de Oro de esos años. Zidane se perdió dos partidos de aquella fase final, hecho que acabó compensando con dos goles de cabeza en la final y liderando el juego de la selección francesa. Ronaldo fue máximo goleador del mundial de Japón y Corea, incluidos los dos goles de la final contra Alemania y Cannavaro, el más dudoso de los tres, el líder absoluto de la defensa de la selección italiana que se impuso en los penaltis a Francia en el mundial de Alemania del 2006.
Sin embargo, la FIFA y France Football no parecen haber seguido este criterio en el caso de la selección española. La decisión es, si cabe, más irritante por el hecho de que España se ha impuesto en el mundial de Sudáfrica con un patrón de juego bien definido, dominando la posesión del balón y siendo superior a todos los rivales de la fase final hasta vencer a una impotente Holanda, que tuvo que virar su juego y convertirse en una selección dura y agresiva, privada del balón en todo momento y obligada a jugar al contraataque.
En esta selección sobresalieron Xavi e Iniesta además de los goles decisivos de Villa y las intervenciones salvadoras de Iker Casillas, uno de los probables acreedores a finalista junto al holandés Wesley Sneijder, ganador del triplete- liga, copa y champions- a nivel de clubes.
Xavi, una vez más fue el director de juego de la roja, el hombre a través del cual gira todo el sistema táctico del equipo, el encargado de jugar la pelota y hacer jugar a los demás compañeros, a pesar de ser desplazado unos metros en favor del equilibrio táctico por Busquets y Xabi Alonso. En el Barcelona, el egarense mantuvo el timón del equipo y no desfalleció jamás en la lucha titánica con el Madrid de Pellegrini por el título de liga. Junto a Messi y los goles de Pedro, Xavi acabó siendo el jugador más decisivo y regular durante los nueve meses de competición liguera. A esto hay que añadir las sobresalientes temporadas que lleva ejecutando desde la llegada de Frank Rijkaard al equipo en Julio del 2003 y actualmente con Pep Guardiola, que le han granjeado una regularidad y categoría fuera de toda discusión. El balón de oro para él hubiese sido un premio a la regularidad y la cátedra permanente en cada partido.
Andrés Iniesta por otra parte ha sido el protagonista del mundial. En una temporada interrumpida por la lesión que arrastraba desde la final de la champions league del año pasado al principio y después por una lesión muscular en el soleo de su pierna derecha, Andrés pudo sacar en la fase final en Sudáfrica sus mejores cualidades. Iniesta fue decisivo en la liguilla frente a Chile- gol incluido- y en las eliminatorias frente a Portugal en octavos y Paraguay en cuartos, pero es en la final cuando se apoderó del partido en la segunda parte y marcó el decisivo gol de la victoria en la final contra Holanda. Méritos que tradicionalmente han sido más que suficientes para conseguir el ansiado segundo balón de oro para el fútbol español.
Como bien dice Xavi, uno de los finalistas, “los títulos individuales son muy injustos en un deporte colectivo como es el fútbol”, parecería justo que el trofeo más prestigioso del mundo a nivel individual hubiese respetado la tradición otorgando el balón de oro a aquel futbolista que, además de deslumbrar a nivel individual, hubiese alzado con su selección la copa del mundo contribuyendo a mejorar el juego de su equipo. Estos dos futbolistas son Xavi e Iniesta al margen de que Leo Messi fue, es y seguirá siendo el mejor del mundo durante los próximos años.
La selección española y los futbolistas españoles salen perjudicados y decepcionados con la concesión del balón de oro del 2010, aunque este haya ido a parar al mejor, a un buen amigo del vestuario del Barcelona.
jueves, 15 de julio de 2010
"SWEET" INIESTA
Quiero aprovechar la conquista del campeonanto del mundo por parte de España para hacer un homenaje a Andrés Iniesta. Partiendo de la base de que por influencia en el domino del balón, estilo con que impregna a sus equipos y visión de juego de gran angular aún considero a Xavi un peldaño por encima del gran Andrés, es más para mi Xavi es el mejor jugador español de todos los tiempos. Acreedor al igual que Iniesta de un más que merecido Balón de Oro, que además de premiar las brillantes dos últimas temporadas con el Barça, premie la trayectoria de este inigualable jugador nacido en Terrasa. Junto al "Pelopo"- apelativo que le puso Gabri, su compañero en las categorías inferiores del Barça y en la selección española sub-20, con quién conquistó el Campeonato del mundo de esa categoría- Andrés Iniesta y probablemente Cesc, con el paso del tiempo si recala en el Barça, forman junto a Luis Suarez y el palmarés de Raúl Gonzalez, los mejores jugadores de la historia de este país.
Andrés Iniesta es tan bueno como estos que hemos citado a su lado, pero además posee una serie de características que le hacen especial, distinto y diferente. Un jugador singular y glorioso en la historia del fútbol español. Comparte con Xavi ese aíre de normalidad, él que le da ser un chico de pueblo ó barrio. Un periodista dijo de él la primera vez que le entrevistó que tenía pinta de becario. Sin duda, una de sus virtudes es la humildad. Aún no hemos atisbado en él el más mínimo sintoma de enfermedad por éxito ó fama más que justificada. Y es que el glamour de Andrésito, como le llamaban al principio de su carrera, nace y muere en el terreno de juego, por mucho que su fantasía y jerarquía futbolística hayan encendido los focos de la publicidad y generado miles de adictos en las redes sociales.
La carrera futbolística de Iniesta ha estado siempre plagada de grandes retos desde que era un tierno infante. Recuerdo aún cuando debutó en el campeonanto nacional de alevines que organizaba el programa El Larguero de la Cadena Ser. Ya ahí tuvo que medirse con la estrella de los mentideros de la época, Jonathan Del Valle, el alevin estrella del Racing de Santander, una réplica de Romario con cara de niño malo, que no dudaba en tirar caños y vaselinas a los niños de su edad. Jonathan impresionó, pero Andresito, entonces en las filas del Albacete, ganó el premio de mejor jugador del torneo.
La carrera futbolística de Iniesta ha estado siempre plagada de grandes retos desde que era un tierno infante. Recuerdo aún cuando debutó en el campeonanto nacional de alevines que organizaba el programa El Larguero de la Cadena Ser. Ya ahí tuvo que medirse con la estrella de los mentideros de la época, Jonathan Del Valle, el alevin estrella del Racing de Santander, una réplica de Romario con cara de niño malo, que no dudaba en tirar caños y vaselinas a los niños de su edad. Jonathan impresionó, pero Andresito, entonces en las filas del Albacete, ganó el premio de mejor jugador del torneo.
Ya lo vaticinó un siempre denostado e injustamente valorado Radomir Antic cuando se le preguntó por ambos. "Rado", en un alarde de sabiduría, dijo que el que llegaría a la élite sería Iniesta. Lo argumentó de la siguiente manera: " no falla un pase y todo es capaz de hacerlo bien".
La fama de Andresito no pasó desapercibida para los dos grandes del fútbol español, Barça y Madrid, pero fue el Barça, el club que ha hecho de su cantera un orgullo a nivel mundial, quién se llevó el gato al agua. Oriol Tort, el venerable maestro, ya fallecido, de La Masía, se llevó al niño para Barcelona. Convenció a la madre de Iniesta, la auténtica tutora y valedora de un niño a los once años, de las ventajas del hogar de los jóvenes talentos blaugrana, frente a la soledad y el carácter inhóspito de los pisos de jugadores en la capital de España del club merengue.
Lo pasó mal Andrés, estuvo a punto de arrojar la toalla en muchas ocasiones. Como chico familiar ante todo, escuchó los consejos de su abuelo que le decía que no llorará, que estaba allí para hacer lo que más le gustaba, jugar al fútbol. Al año siguiente volvió al torneo de Brunete ya con la camiseta del Barça. Por entonces, corría el año 1996 y yo no me solía perder este torneo, siempre ávido de nuevas promesas. Contemplé un jugador pequeño, enclenque, pero con muy buenos fundamentos técnicos y una visión de juego especial. Andrés, fan del gran Michael Laudrup, siempre intuía la jugada antes que los demás, sabía lo que hacer en cada momento. Aún recuerdo, alguna que otra duda que asomó por mi cabeza en ese momento. "No parece tener mucho gol, prefiere pasar antes que disparar ó buscar la puerta". " ¡Será por que es muy pequeño!, pensé". "Cuándo gane años y presencia física lo incorporará en su repertorio".
El tiempo ha confirmado en parte mis sospechas. Es un jugador con poco gol, de hecho cuándo llegó Pep Guardiola al banquillo le preguntó como podía mejorar en este aspecto. Pep, con su halo de genialidad, le contestó: " ¿ A mi me vas a preguntar, que he marcado poco más de veinte goles en mi carrera profesional? ". Lo que no imaginé es que " Lo puto Gusiluz", como le han bautizado en el programa de la televisión catalana, Cracovia, por el tono blanquecino de su piel, sería capaz de marcar goles de leyenda como son los de las semifinales de la Champions League en Stamford Bridge contra el Chelsea ó el Gol que vale un Mundial de Fútbol contra Holanda en la final.
El tiempo ha confirmado en parte mis sospechas. Es un jugador con poco gol, de hecho cuándo llegó Pep Guardiola al banquillo le preguntó como podía mejorar en este aspecto. Pep, con su halo de genialidad, le contestó: " ¿ A mi me vas a preguntar, que he marcado poco más de veinte goles en mi carrera profesional? ". Lo que no imaginé es que " Lo puto Gusiluz", como le han bautizado en el programa de la televisión catalana, Cracovia, por el tono blanquecino de su piel, sería capaz de marcar goles de leyenda como son los de las semifinales de la Champions League en Stamford Bridge contra el Chelsea ó el Gol que vale un Mundial de Fútbol contra Holanda en la final.
Pasaron los años y Andrés siguió acumulando méritos en su estapa amateur. Como cadete-15 años- ganó y fue nombrado mejor jugador de la prestigiosa Nike Cup frente al Arsenal. Recibió el premio por aquel entonces de manos de Pep Guardiola, caprichos del destino, quién dejó una nueva sentencia para la historia: " Tú me sentarás a mí,-le dijo a Xavi- pero hoy he visto a un jugador que nos retirará a los dos. Ese jugador era Andrés Iniesta.
En la temporada 2000-2001, con 16 años, Andrés empezó a entrenar con el primer equipo del Barcelona a las ordenes de Lorenzo Serra-Ferrer. Era la época de Gaspart como presidente recién estrenado y jugadores de la talla de Rivaldo, De la Peña, Alfonso ó Gerard en el primer equipo. Aquel Barça no pudo superar la tremenda frustración y complejo de inferioridad que le supuso la marcha de su jugador bandera, Luis Figo, al Real Madrid, que acabaría ganando el título de liga. Sin embargo, no es hasta la temporada 2002-2003 y a las ordenes de Louis Van Gaal, de nuevo un entrenador injustamente reconocido en sus méritos, que no pasan tanto por sus meritorios dos títulos de liga, copa del Rey,Supercopa de Europa, sino por haber sido el valedor de jugadores como Xavi y Puyol en su primera etapa y Valdés e Iniesta en su segunda etapa como entrenador del Barça. Jugadores clave en la mejor etapa de la historia del club, que encontraron el amparo y la confianza de "Lou" en sus primeros y difíciles pasos como profesionales.
Van Gaal, poco dado a los arabescos, supo ver el fútbol geométrico de Xavi e Iniesta además de su disciplina y ganas de triunfar. A los 18 años Andrés Iniesta se enfrentó a un nuevo reto en su recién estrenada carrera profesional. Sentó a Román Riquelme, el fichaje estrella de Gaspart, un jugador que venía al Barcelona después de muchas negociaciones y que tenía el beneplácito de la afición blaugrana. El estreno se produjo en un partido de la Champions contra el Brujas y Andrés no decepcionó. Combinó de lujo, se movió rápido entre líneas y dejó uno de sus característicos disparos endemoniados. Van Gaal no duró demasiado, llegó Radomir Antic, su primer valedor, que armó un buen Barça, pero que no confió en él para el once titular en los seis meses que estuvo dirigiendo al equipo blaugrana.
Van Gaal, poco dado a los arabescos, supo ver el fútbol geométrico de Xavi e Iniesta además de su disciplina y ganas de triunfar. A los 18 años Andrés Iniesta se enfrentó a un nuevo reto en su recién estrenada carrera profesional. Sentó a Román Riquelme, el fichaje estrella de Gaspart, un jugador que venía al Barcelona después de muchas negociaciones y que tenía el beneplácito de la afición blaugrana. El estreno se produjo en un partido de la Champions contra el Brujas y Andrés no decepcionó. Combinó de lujo, se movió rápido entre líneas y dejó uno de sus característicos disparos endemoniados. Van Gaal no duró demasiado, llegó Radomir Antic, su primer valedor, que armó un buen Barça, pero que no confió en él para el once titular en los seis meses que estuvo dirigiendo al equipo blaugrana.
Elecciones de nuevo y Laporta entra en escena junto a Frank Rijkaard y Ronaldinho como fichaje estelar. En la primera temporada de Frank, Andrés no ganó protagonismo. Aún así contempló feliz el salto de nivel de Xavi en el equipo. En la posición de interior derecho, Xavi pasó a convertirse en el jugador más importante del equipo junto a un "Ronnie" espectacular. El Barça no conquistó la liga, pero acabó una segunda vuelta excepcional con victoria en el Bernabeu incluida. Al año siguiente llegaron Eto'o y Deco, uno de sus inquisidores en el Camp Nou. Frank convirtió a Iniesta en el jugador número doce del equipo. Durante dos temporadas en las que el Barça, con un juego estelar y dinámico, conquistó la liga y la ansiada segunda Copa de Europa, Andrés Iniesta fue el exraordinario chico para todo de la plantilla culé. Jugó a alto nivel de extremo izquierdo, extremo derecho, interior, volante... aún recuerdo sus exhibiciones como medio-centro defensivo en los estadios de Da Luz y San Siro frente al Benfica y el Milán respectivamente. Esta etapa de crecimiento, aunque sin la ansiada titularidad, de Andrés suscitó un genial comentario de Menottí: "le cambiaron tantas veces de piso que ya no sabe dónde está la panadería", aludiendo a los constantes cambios de posición a los que le sometia Rjkaard, fiel exponente de la escuela holandesa de fútbol, basada en la polivalencia del "futbol total".
Sin duda los años de Rijkaard marcaron el carácter de Iniesta, le hicieron más fuerte y mejor jugador. Más completo. Pudo "rajar" y quejarse de su suplencia, de sus constantes cambios de posición, pero no lo hizo. Se habló de cantos de sirena del Madrid a través de Camacho y la candidatura de Juan Palacios a la presidencia del club blanco. Él los desoyó demostrando la fé en sus posibilidades y su gratitud y compromiso con el Barça, el club que le forjó como futbolista. Rijkaard puso fin a su ciclo tras dos años sin títulos en los que Iniesta fue ganando cada vez más presencia en el once titular. Se fueron también Deco, su gran enemigo en el vestuario, y Ronaldinho. Llegó Guardiola y él siguió en silencio su camino hacia el estrellato. Con Guardiola, el máximo exponente de La Masía, en el primer equipo, Xavi y él adquirieron el protagonismo que llevaban demostrando durante años. Su talento y su fútbol fueron finalmente recompensados. Junto a Messi y el hambre de gloria deportiva de Eto'o protagonizaron el triplete. El mejor año de la historia del Barça. El verano anterior ya había protagonizado junto a Xavi, Villa, Silva y Torres entre otros, el gran éxito de juego que derivó en la conquista de la Eurocopa de Austria y Suiza con Luis Aragones como entrenador.
Protagonista de grandes goles con la selección española,- frente a Bélgica y en Old Trafford ante Inglaterra- Andrés se convirtió en uno de los grandes artífices del denominado Tiqui-Taca. El fútbol de toque, asociación, búsqueda del espacio y posesión del balón que actualmente constituye el estilo de juego de la actual campeona del mundo. Y de ahí a protagonizar un nuevo año de triunfos con el Barça en él que no ha podido particpar demasiado debido a las constantes lesiones musculares. Un año que empezó de manera trágica por la muerte de uno de sus mejores amigos en el fútbol, el capitán del Español Dani Jarque, con el que coincidió en la selección española sub-21. El mundial ha sido sin duda un acontecimiento especial y único para Andrés Iniesta. Jugador clave en la mayoría de los partidos, para él ha sido entrar en la leyenda de los dioses del fútbol al marcar el precioso gol de la victoria ante los holandeses en la final de la Copa del Mundo de Sudáfrica.
Un viaje que empezó en el pequeño pueblo de Fuentealbilla en la provincia de Albacete a los once años y que ha terminando, de momento, en Johanesburgo. Posiblemente la siguiente parada será en Paris recogiendo el Balón de Oro de France Football al mejor jugador del año 2009-2010. Digno sucesor de Leo Messi su compañero de un Barça de leyenda.
Aquí os dejo un video sobre la descripción que hace Guardiola en la rueda de prensa después de uno de los partidos del año del triplete sobre Iniesta. Las sabias palabras de Pep resumen lo que es éste grandísimo jugador.
Nunca me gustó demasiado mi nombre, pero gracias a Andrés Iniesta, hace que me sienta un poco más orgulloso de él.
domingo, 11 de julio de 2010
COMO HAN CAMBIADO LAS COSAS
El viernes, hablando con mi querido amigo Emilio sobre lo humano y lo divino y ante la inminente cita de España con la historia en la final del Mundial de Fútbol que se juega este domingo a las 20:30h en Johanesburgo, Sudáfrica, frente a Holanda, recordábamos viejos y peores tiempos de nuestra selección española en los mundiales.
No sé si porque eramos más jóvenes ó por el L'enfant terrible que era Javier Clemente al frente de los mandos de la selección, el caso es que tenemos idealizado aquel mundial de EE.UU., dónde caímos en cuartos de final frente a Italia, con un impresionante José Luis Pérez Caminero y un impotente Luis Enrique, incapaz de asimilar que Tasotti le había partido la nariz de un codazo dentro del área y el arbitro no había pitado penalti.
La memoria está llena de nostalgia, casi siempre recordamos las experiencias pasadas con un halo de romanticismo ó melancolía que nos refugia y protege de los hechos más negativos y dolorosos que transitamos en aquellos tiempos pretéritos, que sin duda también existieron.
"Todo aquel tiempo pasado fue mejor" es una sentencia que suele repetirse a lo largo de mi vida. Ya sé que es más sano vivir bajo la fuerza del presente y desterrar el pasado, que no podemos cambiar, y el futuro, del que nadie sabe, conoce ó posee poder absoluto ni influencia lo suficientemente significativa para no provocar desvelos e incertidumbres en el momento actual. Sin embargo, me resulta inevitable dotar al pasado de un componente mágico y romántico. Una fuerza idealizadora recurrente en mis pensamientos.
El mundial de EE.UU., la personalidad y presencia de Clemente, muchas veces oscurecida por su idiosincrasia futbolística, son un buen ejemplo de hechos y personas idealizados. El "rubio de Barakaldo" tenía una manera de ver el fútbol digna, laboriosa y profesional, pero que en ningún caso puede estar revestida de grandeza ni proporcionar grandes gestas más alla de algunos campeonantos de liga con el Athletic de Bilbao, por mucho empeño que pusieran en la época periodistas tan emblemáticos y poderosamente mediáticos como José María Garcia.
Tuvimos un instante para alcanzar la gloria, aquella jugada de Julio Salinas, uno contra uno contra el portero italiano Gianluca Pagliucca, que acabó desbaratando el portero internacional azzurro, que curiosamente ya le había sacado dos años antes una mano increíble en una jugada, esta vez sí, portentosa del delantero vasco dentro del área de la Sampdoria en la final de Wembley que supuso la primera Copa de Europa del Barça.
La Italia de Arrigo Sacchi no desaprovechó su ocasión y Roberto Baggio, en un contrataque letal de los italianos, regateó a Zubizarreta en el uno contra uno para luego embocar la bola desde la derecha a pesar de la llegada por atrás del "Pitu" Abelardo. Siempre he pensado que Abelardo hizo lo más difícil-llegar a la trayectoria del balón- y falló lo más fácil- interceptarlo con alguna de las dos piernas-, a pesar de que casi nadie haya reparado en este hecho.
La Italia de Arrigo Sacchi no desaprovechó su ocasión y Roberto Baggio, en un contrataque letal de los italianos, regateó a Zubizarreta en el uno contra uno para luego embocar la bola desde la derecha a pesar de la llegada por atrás del "Pitu" Abelardo. Siempre he pensado que Abelardo hizo lo más difícil-llegar a la trayectoria del balón- y falló lo más fácil- interceptarlo con alguna de las dos piernas-, a pesar de que casi nadie haya reparado en este hecho.
El caso es que las cosas han cambiado bastante desde aquel 2 de Julio de 1994. Han pasado 16 años y España, con la mejor generación de jugadores de su historia, se prepara para jugar por primera vez la tan deseada y soñada final de la Copa del Mundo. Podría hablar durante horas de nuestro equipo: del talento, capacidad para mover un equipo, visión de juego de gran angular y presencia ofensiva de Xavi Hernandez- para mí y cada vez para más, el mejor jugador Español de la historia-. La capacidad de desequilibrio en el uno contra uno, la rapidez de movimientos, las transiciones vertiginosas en ataque y el dominio del balón al primer toque de Andrés Iniesta. La velocidad, instinto asesino, el desmarque en ruptura de la linea defensiva contraria y el disparo letal con ambas piernas de " El Guaje" Villa. La inteligencia táctica, el posicionamiento perfecto en defensa-ataque, la capacidad para bascular a los lados en defensa y la mentalidad de toque rápido y asociación de Xabi Alonso y Busquets. La contundencia, coraje, agresividad, despliegue, intensidad y capacidad de esfuerzo y sacrificio de Carle Puyol- uno de los mejores profesionales que he visto en mi vida en un campo de fútbol-. La elegancia, visión de juego, juego aéreo, desplazamiento en largo, espíritu ofensivo y ganador de Gerard Piqué- desde Fernando Hierro el mejor central que ha dado la cantera española-. El físico superdotado, el recorrido ilimitado, la capacidad competitiva y el orgullo ganador de Sergio Ramos. El talento, la serenidad, el ángel deportivo, los reflejos y la maestría en el uno contra uno de Iker Casillas- posiblemente el mejor portero de la historia de España-. El oficio, la madurez, la profesionalidad, el sacrificio y la honestidad de Joan Capdevila en el lateral izquierdo. Estos diez jugadores más Torres, el héroe de Viena, el delantero total y símbolo de la evolución física de España ó el Tinerfeño Pedro Rodríguez Ledesma, aupado por Pep Guardiola al máximo nivel. Símbolo de las ganas de triunfar, la humildad por bandera y el gol a niveles de percepción extrasensorial.
Estos jugadores representan el salto de nivel en todos los aspectos del juego de la selección española de fútbol. La mayoría hicieron historia en Viena hace dos años y están a un paso de la gloria máxima en este deporte. Ser campeones del mundo.
En estos momentos es inevitable que eche una mirada al pasado nostálgico y por una vez, sin que sirva de precedente, destronarlo de mi mente para dejar paso a los reyes del presente. De un presente histórico que late con más fuerza que nunca. El presente que dará lugar al mejor y más radiante de los pasados dentro de algunos años.
Para terminar, os dejo una comparación odiosa. La comparación que hizo saltar las risas de dos amigos en un caluroso viernes de Julio. El viernes que abrió el fin de semana más apasionante de la historia del fútbol español.
2/07/94- MUNDIAL DE ESTADOS UNIDOS 1994. OCTAVOS DE FINAL. ESPAÑA 3( Hierro, Luis Enrique y Beguiristain)- SUIZA 0.
Once titular de España: Zubizarreta, Ferrer, Abelardo, Camarasa, Sergi, Alkorta, Hierro(Otero), Nadal, Goicoechea(Beguiristain), Bakero y Luis Enrique.
Dos laterales de corte defensivo, cinco centrales- Alkorta jugando de volante izquierdo, Hierro y Nadal de mediocentros- me da un poco de verguenza mis críticas al doble pivote de Del Bosque- un mediapunta pivote escaso de calidad como Bakero- pivote en el Dream Team- Goicoechea en la derecha y Luis Enrique- que se reciclaría como interior derecho ó mediapunta de único delantero.
07/07/2010- MUNDIAL DE SUDAFRICA 2010. SEMIFINALES. ESPAÑA 1( Puyol)- ALEMANIA 0.
Once Titular de España: Iker Casillas, Sergio Ramos, Puyol(Marchena), Piqué, Capdevila, Busquets, Xabi Alonso, Iniesta(Silva), Xavi, Pedro y Villa(Torres).
No me extiendo mucho: cuatro centrocampista de toque- dos de posición y corte más defensivo cómo son Xabi Alonso y Busquets y dos eminentemente creativos y ofensivos cómo Xavi e Iniesta-. Arriba Pedro entre lineas partiendo desde la derecha y ayudado por las subidas de Ramos y Villa, puro olfato de gol. Un central como Piqué con una fantástica visión de juego, salida desde la defensa con el balón controlado y desplazamiento en largo y dos jugadores- Puyol y Capdevila - más físicos y defensivos, aunque no exentos de gol como hemos visto en las semifinales.
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